viernes, 31 de diciembre de 2010

Descargándome

Pido disculpas por la extensión de este comentario, que además no es sino el primero de otros que le seguirán. Pero el tema y mi situación lo exigen.

1. Una historia contada por un idiota, llena de ruido y de furia, que nada significa: a esto se ha visto reducido en España el debate sobre la creación cultural, los derechos de autor y la propiedad intelectual. O a la tragedia cainita de dos payasos con una trompeta. O a una alianza de neuróticos, en la que cada parte realiza propuestas que alimentan los miedos –fundados o no, pero al fin y al cabo miedos- de la otra. O a un juego de suma cero, donde las ganancias de unos sólo pueden sostenerse sobre las pérdidas de otros. O a un dilema del prisionero, situación en la que cada cual persigue su propio interés siguiendo una estrategia de egoísmo racional -minimizar costes, maximizar beneficios- imposibilitando cualquier planteamiento cooperativo y haciendo a la larga imposible un abordaje común del problema.
En este contexto, la iniciativa del presidente de la Academia del Cine me parece tan loable en su voluntad como previsiblemente estéril en sus resultados. Si leemos los comentarios a la crónica de la reunión publicada por EL PAÍS bajo el título “Satisfacción tras la reunión entre internautas y Álex de la Iglesia” lo que vamos a encontrar es mucha insatisfacción y, sobre todo, abundante mala leche; voluntad de escuchar y acordar, poca.
Pese a que pueda resultar estéril en estos momentos, la iniciativa no deja de apuntar en la buena dirección: la de poner todo nuestro esfuerzo al servicio de la tarea de romper esa alianza de neuróticos a la que me he referido antes.





2. España tenía que ser, también en esto, diferente.

En Francia, la Ley 2009-669 de 12 de junio para favorecer la difusión y la protección de la creación en Internet, más conocida como ley Hadopi, faculta a una autoridad administrativa para identificar descargas ilegales, advertir sobre ellas a los usuarios y, tras tres avisos, prevé la suspensión del acceso a Internet por decisión de un juez. En Estados Unidos el FBI cuenta con una unidad especializada en delitos cibernéticos con capacidad para cerrar, en colaboración con la Fiscalía o mediante orden judicial, websites que incurran en delitos contra la propiedad intelectual. Y las multas a quienes se bajan archivos protegidos son desorbitadas.
Así las cosas, en esos dos países el espacio para el encuentro entre gobiernos e internautas es inexistente.


Sin embargo en Francia tienen a Jérémie Zimmermann, cofundador de La Quadrature du Net, que recientemente ha propuesto una contribución creativa o “canon político” que los suscriptores de banda ancha abonarían mensualmente, y que serviría para compensar a los creadores por el intercambio de archivos en las redes P2P:

"Se podría pensar en un porcentaje sobre el precio de la conexión a internet, una especie de canon político para acabar con esta guerra contra el intercambio. Sería una forma de mostrar a los artistas que internet es una oportunidad para ellos.Cada suscriptor con una conexión de banda ancha podría pagar entre tres y diez euros al mes. Se podría hacer un reparto transparente basado en el número de descargas de cada trabajo. Pero recalco que una contribución de este tipo tendría que basarse en la transparencia y limpieza del reparto y, como no, la legalización del intercambio entre particulares".

Y en Estados Unidos tienen a Lawrence Lessig, cuya posición respecto al copyright o al canon digital es crítica, pero razonable.

Aquí tenemos un Gobierno que quiere impulsar una norma que no está concebida para actuar contra los usuarios descargadores. Lo señalaba con mucha claridad la ministra de Cultura en una reciente entrevista. Una norma que no tiene nada que ver ni con "patadas en el módem" (Núria Buenaventura, ICV) ni con "vueltas a la Inquisición" (Esperanza Aguirre, PP).
Recojo el párrafo que me parece clave de la no sé si demasiado bien conocida disposición final segunda de la Ley de Economía Sostenible (p. 55):

La sección [segunda de la Comisión de Propiedad Intelectual] podrá adoptar las medidas para que se interrumpa la prestación de un servicio de la sociedad de la información o para retirar los contenidos que vulneren la propiedad intelectual por parte de un prestador con ánimo de lucro, directo o indirecto, o que haya causado o sea susceptible de causar un daño patrimonial. La ejecución de estos actos, en cuanto pueden afectar a los derechos y libertades garantizados en el artículo 20 de la Constitución, requerirá de la previa autorización judicial, de acuerdo con el procedimiento regulado en el artículo 122 bis de la Ley reguladora de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa.
[Por cierto: si todo lo que ha podido conseguir la presión de EEUU es una norma como esta, tan alejada del modelo norteamericano...].

¿Tan lejos está de "la visión desde el otro lado" firmada por Javier de la Cueva, cuando defiende una regulación que no criminalice a los ciudadanos por el uso de la tecnología cotidiana a su alcance?


No sé, me parece que se trata de un planteamiento que deja bastante más espacio para el debate sosegado y para el encuentro que cualquier otra legislación de nuestro entorno. Incluso sobre sus puntos más polémicos: la composición de la Comisión y el papel del juez, que no entraría en el fondo de la cuestión sino tan sólo contemplar si el cierre afecta a derechos fundamentales.
Pero en España no hay un Zimmermann ni un Lessig...

3. Por supuesto que echo en falta un marco ideológico progresista que inspire y acompañe, no tanto a las intervenciones del Gobierno de España, cuanto a las del PSOE.

Nos enfrentamos a una cuestión cuyas dimensiones no se agotan en este aspecto parcial de las descargas ilegales; un aspecto relevante sin duda desde un punto de vista económico, con importantes derivaciones de cultura cívica, pero que no puede cumplir la función de los árboles que nos impiden ver el bosque. Los argumentos que cabría utilizar en esa reflexión más general no son de aplicación –o no lo son de manera inmediata- al caso concreto del control de las descargas. Sin embargo, los argumentos y las soluciones que en base a esos argumentos apliquemos a este caso concreto, sí pueden tener repercusiones de alcance sobre la reflexión general.
El contexto general es el que se refiere a la creciente mercantilización privatizadora de bienes susceptibles, en principio, de ser considerados como fundamentalmente públicos. Se trata de un debate clásico en la historiografía social y en la sociología crítica. Se trata, también, de una cuestión clave a la hora de diferenciar entre las políticas progresistas y las políticas conservadoras.
David Harvey sostiene que el periodo histórico que se inicia desde finales de los Setenta, que hemos denominado como neoliberalismo, ha sido fundamentalmente un proyecto destinado a restaurar el poder de la clase capitalista. Un poder de clase cada vez más fundado no tanto en las prácticas características de la clásica acumulación de capital, sino en nuevas formas de acumulación por desposesión basada en la aplicación inmisericorde de toda suerte de medidas de privatización y de liberalización. [Ya lo hemos comentado en otra ocasión].
Hablamos de una estrategia de acumulación renovada y no nueva pues en esto, como en otros aspectos, el capitalismo globalitario no hace sino recuperar viejas prácticas de apropiación. Harvey se refiere a una de ellas: el cercamiento de tierras comunales que desde el siglo XIV en Gran Bretaña impulsaron muchos grandes señores desalojando a sus arrendatarios y vallando grandes extensiones de terreno dedicado, a partir de ese momento, a la explotación privada. La misma fue tanto un ejercicio de fuerza como de reconstrucción de la legalidad: las primeras ocupaciones fueron posteriormente permitidas, impulsadas y protegidas por medio de diversas leyes (Enclosure Acts) promulgadas por el Parlamento a partir de 1709. La abolición consiguiente de los derechos tradicionales de paso, de pasto y de rastrojo obligó a grandes masas de campesinos a abandonar sus tierras y sus actividades tradicionales. Esta práctica, conocida entre los historiadores como enclosures y ampliamente estudiada, permitió un proceso de acumulación y de formación de capitales que está en la base de la posterior Revolución industrial.
Está referencia está muy presente entre los más lúcidos defensores del dominio abierto. Uno de ellos, James Boyle, ha producido una muy interesante reflexión sobre lo que denomina “el segundo movimiento de cercamiento”, en esta ocasión referido a bienes culturales e intelectuales, a su extracción del domino público y su conversión en mercancías privadas.

Echo en falta esta narrativa como telón de fondo de las aproximaciones que desde el PSOE se están haciendo sobre la cuestión de la creación cultural y la propiedad intelectual.


4. Pero sobre todo echo en falta una inter(nauta)locución un poco menos autocomplaciente, algo más exigente consigo misma y, sobre todo, mucho más respetuosa con quienes mantienen posiciones distintas. A este respecto, recomiendo la lectura del artículo de Quim Monzó titulado El fantasma de la libertad.
Que no se oculte tras justificaciones tan banales como el precio del cine o los dvd.
Que no proclame inconsistencias como esa que sostiene que en el nuevo entorno digital "la diferenciación entre creadores y usuarios se ha desvanecido" [Julio Alonso, fundador de Weblogs S.L.].
Que no aproveche que el debate pasa por WikiLeaks... No se trata de libertad de expresión, ni de la defensa de un dominio público potente, ni de la posibilidad de utilizar obras culturales para re-crearlas. Se trata, simple y llanamente, de poder descargarse Avatar a voluntad.

5. ¿Y la propiedad intelectual? Ay, la propiedad...

La propiedad intelectual puede ser adecuadamente descrita como una mercancía ficticia. Pero de ahí a interpretarla como una mera “ficción” o como una “fantasía” media un trecho. Más aún si de tal interpretación se pretende derivar la imposibilidad de su regulación legal:

"La propiedad intelectual es una ficción. Las leyes pretenden el imposible de que alguien pueda apropiarse de algo inmaterial como quien se apropia de un coche o de una casa. Cerrar la puerta es una forma muy sencilla de impedir a los demás el uso de mi vivienda, pero ¿cómo hacer eso con una canción que no está en ninguna parte y en todos los sitios? Podríamos hacer leyes que dijeran que el aire es una “propiedad especial”, como lo es la intelectual, pero eso no impediría que la práctica común chocara con ese invento legal. Y eso es justo lo que ocurre hoy con la propiedad intelectual: la realidad social vuelve del revés a unas leyes que pretenden proteger un interés que se basa en una fantasía" (David Bravo, Copia este libro, p. 17).

No debe ser muy difícil abrir una puerta y acceder a una vivienda ajena. Pretender fundamentar la crítica a la propiedad intelectual en el hecho de su supuesta vulnerabilidad no parece demasiado edificante: “Lo importante no es si alguien debe apropiarse de lo que produce con su intelecto sino de si puede hacerlo. Si no es así y las leyes pretenden conseguirlo a base de ficciones y muros imaginarios, la realidad social chocará con esa mentira. Los usos cotidianos de una gran parte de la población descubrirán el absurdo de pretender cercar el viento” (Bravo, p. 19).

O se confunde propiedad con posesión cuando se fantasea con las posibilidades del streaming. Es en todo caso la segunda, la posesión, la que se vuelve irrelevante para el consumidor, pero la propiedad no sólo no deja de importar sino que, seguramente, se hace mucho más relevante para el creador.

6. Y qué decir de los nuevos modelos de negocio...

Pago 18 euros por un libro titulado Imagine... no copyright. Contiene reflexiones de interés, aunque su tesis central, que el copyright no es más que una forma de censura de la que deberíamos liberarnos totalmente, se sustenta sobre un endeble armazón argumental. Pero lo más paradójico es el hecho de que sus editores en castellano nos advierten de que “queda prohibida la reproducción parcial o total por cualquier medio de impresión, en forma idéntica, extractada o modificada de esta versión castellana de la obra”.

Y es que no debe ser tan sencillo hacer negocio de otra manera... Y en cualquier caso, nada de esto justificaría que nos apropiemos de lo producido por un productor al que consideramos ineficiente o inadaptado a las nuevas condiciones.

7. Habitamos un mundo en el que cada vez más personas respiran, como señala Alessandro Baricco en su ensayo Los bárbaros, “con las branquias de Google”. No son piratas, o no lo son al modo en que habitualmente utilizamos este concepto como arma arrojadiza en un debate envenenado. Son mutantes, anfibios, bárbaros que, como aquellos feroces norteños cuyo avance hacia Roma ningún limes pudo contener, surfean por la red con tanta pericia como libertad. “Cuando pueden –explica Baricco-, los bárbaros construyen a su imagen los sistemas con los que viajar: la red, por ejemplo. Pero no se les oculta que la mayor parte del terreno que deben recorrer está hecha de gestos que heredan del pasado y de su naturaleza: viejas aldeas. Lo que hacen entonces es modificarlos hasta que se convierten en sistemas de paso: a esto nosotros lo llamamos saqueo. No son piratas, sino bárbaros. Lo cual no los convierte en menos destructivos, aunque sí en menos culpables de la destrucción que provocan a su paso.

Hace una década Jeremy Rifkin nos advertía de que estábamos entrando en la Era del Acceso. Una era en la que debemos navegar entre el Escila de los vigilantes/porteros/cobradores de acceso (gatekeepers) y el Caribdis de los ususarios irresponsables. Respecto de los primeros, Rifkin escribe: "En la era que ahora nace, el poder pertenece a los vigilantes, que controlan tanto el acceso a la cultura popular, como a las redes geográficas y ciberespaciales que expropian, reenvasan y mercantilizan la cultura en forma de experiencias y entretenimiento personal de pago" (p. 236). Respecto de los segundos, formula una pregunta que adquiere visos de advertencia: "¿No podría ser que el cambio de la propiedad al acceso suponga potencialmente minar el sentido de responsabilidad personal que acompaña al poseer?" (p. 179).


8. Porque este es el problema al que ahora nos enfrentamos: el problema del mientras tanto. ¿Cómo nos vamos adaptando todos al nuevo entorno digital?
Lawrence Lessig hace un planteamiento que a mi, personalmente, me gusta y me parece un buen punto de partida para avanzar:

“Una cultura libre apoya y protege a creadores e innovadores. Lo hace directamente concediendo derechos de propiedad intelectual. Pero lo hace también indirectamente limitando el alcance de estos derechos, para garantizar que los creadores e innovadores que vengan mas tarde sean tan libres como sea posible del control por parte del pasado. Una cultura libre no es una cultura sin propiedad [...]. Lo opuesto a una cultura libre es una «cultura del permiso» -una cultura en la cual los creadores logran crear solamente con el permiso de los poderosos o de los creadores del pasado” (Lessig, El código 2.0, p. 18).

No es verdad que la cultura sea un producto abundante. No es verdad que todas y todos nos convirtamos en creadores. No es verdad que cualquier defensa de la propiedad intelectual dañe inmediatamente el dominio público. No es verdad que, en este caso, estén en juego la libertad de expresión o de re-creación cultural. Y sobre todo, no es cierta la inocencia de los consumidores de productos culturales.
Hace falta mucha pedagogía para que lo que hagamos ahora no nos complique aún más todo lo que habremos de hacer en el futuro. Y no clausurar la deliberación con trampantojos y sanbenitos, aunque sean blogosféricos.

Seguiremos comentando...

"Cuando aquellos que creen en la libertad del ciberespacio y en los principios que tal libertad promueve, se niegan a implicarse con el Estado en la búsqueda de la mejor manera de preservar dichas libertades, ello debilita la libertad" (Lessig, El código 2.0, p. 527).

lunes, 27 de diciembre de 2010

Zorionak

Que el año próximo, entre todos y todas, seamos capaces de derribar todos los muros.
¡Feliz Navidad!

domingo, 19 de diciembre de 2010

La desnudez moral del emperador

"Tengo para mí que el interés global concitado por los papeles de Wikileaks se explica principalmente por una razón muy simple, pero al mismo tiempo muy poderosa: porque revelan de forma exhaustiva, como seguramente no había sucedido jamás, hasta qué grado las clases políticas en las democracias avanzadas de Occidente han estado engañando a sus ciudadanos" [Javier Moreno].

La particularísima relación que la política profesional mantiene con la verdad y la transparencia hacia los gobernados no es cosa que desconociéramos antes de que WikiLeaks reventara la valija diplomática norteamericana. La realpolitik, ya sea exterior o interior, ha devenido en demasiadas ocasiones en el más sucio de los realismos, legitimador de la práctica de la ocultación disfrazada de responsabilidad y prudencia.
Pero es cierto, como señala el director de El País, Javier Moreno, en su análisis de hoy, que los documentos publicados muestran unos gobiernos cuya "triste desnudez moral [...] resulta patética a ojos de los ciudadanos".
En el caso de nuestro gobierno, las maniobras para frenar el caso del asesinato de José Couso resultan especialmente graves.



A estas alturas de la vida uno ha dejado la ingenuidad política muy pero que muy atrás. Pero una política tan cutre desarrollada por individuos tan banales resulta profundamnte estomagante.


- "En defensa de Wikileaks" (Ernesto Hernández Busto)
- "El reto de Wikeleaks" (Juan Carlos Monedero)

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Camarón, Lennon, Lete

Siempre atenta a denunciar todo lo denunciable y a celebrar todo lo celebrable, María Dolores tiene la amabilidad de recordarnos la muerte de Camarón de la Isla un 5 de diciembre y el asesinato de John Lennon tal día como hoy, hace ya treinta años.
Con su permiso, reproduzco sus palabras:

El pasado día 5, Camaron de la Isla hubiese cumplido 60 años pero se fue, potro de rabia y miel, hace ya casi 20. Hoy hace treinta años que Chapman asesino a John Lennon. Dos leyendas, dos mitos, dos seres libres, con miradas similares y transformadoras sobre el mundo y, por ello, revolucionarios. Camarón, el gitano rubio del que se dijo que nunca cantaría precisamente por eso, el cantaor de la “Leyenda del Tiempo” y Lennon, que puso su genialidad al servicio de un mundo mejor. Yo veo en ambos algo común porque creo que se puede cambiar todo desde todos los espacios, desde cualquier aproximación, aportando granitos de arena diversos, a veces contradictorios. Somos (o son) nosotros (u otros) los que somos incapaces de gestionar eso granitos de arena para hacer de ellos no una torre de babel sino una torre al servicio del “bien común”.
Ambos intentaron luchar contra un ‘establishment’ que no les gustaba, que no era justo –cada uno a su manera– y ambos, quiza por este empeño, se fueron o les fueron.
Por ellos y para ellos, mi recuerdo enamorado.
Para vosotros, un abrazote y ¡feliz día!


Yo me permito incorporar a este cosmos creador de inéditos viables a Xabier Lete, fallecido el pasado día 4. Y os dejo como testimonio una de sus canciones más hermosas, "Xalbadorren heriotzean".




Adiskide bat bazen
orotan bihotz-bera,
poesiaren hegoek
sentimentuzko bertsoek
antzaldatzen zutena.
Plazetako kantari
bakardadez josia,
hiltzen lihoa iruten
bere barnean irauten
oinazez ikasia... ikasia.
Nun hago, zer larretan
Urepeleko artzaina,
mendi hegaletan gora
oroitzapen den gerora
ihesetan joan hintzana.
Hesia urraturik
libratu huen kanta,
lotura guztietatik
gorputzaren mugetatik
aske senditu nahirik.
Azken hatsa huela
bertsorik sakonena,
inoiz esan ezin diren
estalitako egien
oihurik bortitzena... bortitzena.
Nun hago, zer larretan
Urepeleko artzaina,
mendi hegaletan gora
oroitzapen den gerora
ihesetan joan hintzana.


Era un amigo entrañable y sensible, transfigurado por las alas de la poesía, por los versos surgidos de un profundo sentimiento. Un cantor que iba por las plazas aterido de soledad, que había aprendido con dolor a tejer palabras y a expresarse contenidamente desde la insobornable verdad de su ser interior.

Dónde estás, en qué praderas, pastor de Urepel, tú que huiste hacia las altas cumbres, hacia el mañana que perdura en el recuerdo.

Liberaste tu canción demoliendo el cerco, buscando la libertad más allá de las ataduras y los límites de tu cuerpo, convirtiendo tu último aliento en el verso más profundo, en el grito contundente de las verdades ocultas que jamás se pueden expresar.

Dónde estás...

lunes, 6 de diciembre de 2010

De lobos, mercados, manadas, langostas y golpes de Estado

Hoy llovía sin cesar y no hacía demasiado frío, pero en días anteriores ha nevado bastante y, según me cuentan, la temperatura mínima ha rondado los 10 grados bajo cero durante unos cuantos días.
El invierno es muy duro en la alta montaña, y bien pronto se cobra sus víctimas.
Esta mañana he visto a tres lobos devorando el cadáver de un ciervo. Cuando me han detectado se han alejado, no sin renuencia. Era un venado joven, como indicaban sus cuernas. Seguramente lo habían cazado de madrugada.


He esperado un buen rato por ver si los lobos regresaban, pero evidentemente se han cuidado mucho de hacerlo. Por la noche, los lobos más viejos cuentan a los lobeznos historias de miedo en la que los hombres somos monstruos.
Al continuar mi camino he recordado algunas de las noticias que he ido leyendo y recortando de la prensa de estos últimos días.
Como esa según la cual el Banco de España lamentaba la nula racionalidad de los inversores, ciegos y sordos a cualquier información que busque objetivar la salud real de las economías nacionales: "Los analistas se dejan llevar como una manada por el mercado y en vez de analizar los datos -en este caso las pruebas de solvencia-, lo que hacen es seguir la corriente de los inversores sin reflexionar".
"Estamos viendo en los mercados comportamientos propios de una manada de lobos y si no los detenemos destruirán a los países más débiles", advertía por su parte el ministro sueco de Finanzas para justificar el objetivo del fondo de rescate negociado por los ministros europeos.

Los lobos son animales territoriales, es decir, son animales localizados, lo que les obliga a mantener un delicado equilibrio con sus presas, a las que no pueden someter a una presión excesiva so pena de poner en riesgo su propia supervivencia.
Más que como una manada de lobos, los inversores/especuladores globales actúan como una de esas plagas de langostas que desde hace semanas asolan algunas regiones de Australia.
Voraces insectos globales, se posan sobre el terreno sólo para esquilmarlo y después alzan el vuelo hacia otros territorios.
Del mismo modo, "los mercados" globalitarios asolan las economías y las sociedades sin importarles las consecuencias.
Por cierto: la reciente cumbre iberoamericana celebrada en Mar de la Plata ha aprobado una "clausula democrática" con el fin de excluir de la organización a aquellos países en los que se produzca un golpe de Estado.
No sé si incluyen esas plagas.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Wiki Wiki

Shakira puso a bailar a todo el mundo con su Waka Waka.
Julian Assange está ahora haciendo bailar a todo el mundo con su Wiki Wiki.

WikiLeaks es, de alguna manera, un Caiga Quien Caiga global.
Si en CQC un grupo de alocados y desvergonzados periodistas vestidos a lo Blues Brothers se dedicaban a mostrar la desnudez del emperador entre la clase política española, la última y masiva filtración de documentos movilizada por WikiLeaks está sirviendo para sacar los colores al gremio de embajadores y diplomáticos, reducidos a la condición de cotillas tomateros con mando en plaza.

viernes, 26 de noviembre de 2010

El mercado como Dios




"Los mercados castigan a España y Portugal tras la caída de Irlanda". EL PAÍS titulaba así el miércoles su principal noticia de portada. No es la primera vez que utilizan esa expresión: "castigar". Pero los mercados no castigan. Acumulan, explotan, imponen, colonizan, destruyen, expropian, pero no castigan.
El lenguaje del "castigo" es un taimado intento de legitimación religiosa de las maniobras y decisiones económicas. Transmite la falsa idea de que nos ocurre es culpa nuestra y que, por ello, las consecuencias que sufrimos son en realidad un acto de justicia. Recibimos lo que nos merecemos por nuestro mal comportamiento. Hemos desobedecido la ley de los mercados y ahora penamos por nuestra mala cabeza. En el fondo, nos castigan por nuestro bien: con el fin último de que, contritos, volvamos al buen camino.

En 1999 el teólogo Harvey Cox publicó en la revista The Atlantic el artículo titulado "The Market as God", en el que analizaba muy críticamente la transformación del mercado en un auténtico dios. Cox iniciaba el artículo confesando su sorpresa al constatar el tono “religioso” perceptible en el discurso económico dominante:

“Tras las descripciones de las reformas del mercado, la política monetaria y los enmarañamientos del Dow [Jones, el más importante índice de la Bolsa de Nueva York], gradualmente descubrí las piezas de una gran narración en torno al significado profundo de la historia humana, por qué las cosas han ido mal y como pueden enmendarse. Los teólogos lo llamarían mitos del origen, leyendas de la caída y doctrinas sobre el pecado y la redención. Ahí estaban de nuevo, tras un ligero disfraz: crónicas sobre la creación de riqueza, las seductoras tentaciones del estatismo, el cautiverio bajo unos anónimos ciclos económicos y, finalmente, la salvación a través del mercado libre”.



Juan José Millás escribía hoy sobre esto en su columna:

"El Papa representa un poder sobre el que no ejerce ningún control. La Iglesia, ha dicho, carece de capacidad de ordenar a las mujeres (aunque sí de darles órdenes, añadimos nosotros), porque se trata de una decisión del mismísimo Dios que él, aunque no comparta ("no se trata de que no queremos"), debe acatar. Zapatero podría copiar literalmente el discurso de Ratzinger para justificar su política económica. No se trata de que queramos bajar las pensiones, es que el Mercado, a quien servimos, nos obliga. El Papa y Zapatero dependen de instancias superiores cuyos designios son inapelables".

Duro, muy duro. Pero lo cierto es que si alguna laicidad necesitamos con urgencia es la que nos libere (mentalmente) de la servidumbre hacia los mercados.

martes, 23 de noviembre de 2010

Coincidencias varias

Hay días especialmente curiosos, donde se van encadenando coincidencias y casualidades hasta conformar un relato inesperado e irrepetible.
Por la mañana he viajado a Madrid. Comenzaban hoy las comparecencias de altos cargos de los distintos Ministerios ante la Comisión de Presupuestos del Senado con el fin de informar, desde sus respectivos ámbitos de responabilidad, en relación con el Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2011, y a los portavoces de los grupos parlamentarios nos correspondía seguir dichas comparecencias.

Al llegar he cogido el metro en el aeropuerto. Al cambiar de línea en la estación de Nuevos Ministerios he visto que en las pantallas de TV allí instaladas estaban anunciando la jornada de puertas abiertas que el Senado celebrará los próximos días 1, 2 y 3 de diciembre; entre las imágenes que se proyectaban había varias del salón de plenos... y allí estaba yo, sentado en mi escaño. Me ha hecho gracia, la verdad.

Ya por la tarde, de nuevo en el metro pero esta vez haciendo el viaje a la inversa, iba sentado tranquilamente cuando he visto que un tipo que se encontraba a mi lado llevaba consigo, además de una bolsa de la FAES cargada de ejemplares de la revista que edita esa fundación presidida por Aznar, el libro Liberales, de José María Lassalle, portavoz del PP en la Comisión de Cultura del Congreso. Siendo yo portavoz de la Comisión de Cultura en el Senado, son muchas las veces que he tenido que leer y discutir las opiniones de mi contraparte popular en la cámara baja. Esta ha sido la segunda coincidencia del día.

Pero no hay dos sin tres, y el metro de Madrid estaba hoy dispuesto a sorprenderme una vez más. Cuando el tren se ha detenido en la estación de Barajas, la anteúltima antes de la T4, he visto por el cristal -ya es casualidad- a Mikel, profesor de la UPV y amigo, que se dirigía hacia las escaleras mecánicas de salida de la estación. Se me ha ocurrido llamarle a través de la puerta del vagón todavía parado y resulta que también él se dirigía al aeropuerto pero, despistado, se había bajado allí sin darse cuenta. Ha tenido el tiempo justo para volver a subir y ya hemos ido juntos hasta la terminal.

No me diréis que no son casualidades.


Y para terminar el día, ya en casa, escucho en la radio que Diego Fernández Magdaleno ha sido galardonado hoy con el Premio Nacional de la Música 2010, en su modalidad de Interpretación.
Diego es confratriota en la blogosfera y en Tierra de Campos.
Me he llevado una gran alegría.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Herritarren energia-olatuak

Esta mañana, en Vitoria-Gasteiz, el Partido Socialista de Euskadi-Euskadiko Ezkerra ha presentado a sus candidatos a las alcaldías de las tres capitales de la Comunidad Autónoma del País Vasco.


En el transcurso del acto Odón Elorza ha presentado el video con el que Donostia-San Sebastián defiende su candidatura a Capital Europea de la Cultura 2016.


Herritarren energia-olatuak, olas de energía ciudadana.
Es el lema de un proyecto bien pensado y muy trabajado, pleno de cultura, de creatividad, de valor y de valores.

Es tambien el título del video. Un video realmente hermoso, por sus aspectos formales, sí, pero sobre todo por el mensaje que contiene.

La apuesta de Donostia es una apuesta de todos y para todos. Es, desde luego, mi apuesta.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Ya hay demasiada inmundicia en el mundo

Me encantan los periódicos. Y me encanta leerlos en papel.
Llevo varios años comprando cada día varios periódicos; últimamente eran cuatro.
Muchos días apenas si podía hojearlos, y me limitaba a doblar la esquina superior de aquellas páginas en las que aparecía una noticia, una entrevista o un reportaje que me parecía de interés.
Muchas tardes de domingo he pasado largos ratos revisando esos diarios no leídos y recortando y guardando las páginas señaladas, cuyos contenidos me han servido luego para escribir algún artículo, preparar una clase o una conferencia o seguir la pista a alguna información.

Esta mañana he decidido que ya no voy a comprar EL MUNDO.
Lo sentiré, pues en ese diario he encontrado en muchas ocasiones informaciones y referencias de mucho interés. Lo sentiré.
Pero lo último de Sostres ha sido la gota que ha colmado mi particular vaso.
Para mi gusto, ya hay demasiada inmundicia en el mundo.

jueves, 18 de noviembre de 2010

De extraños a vecinos

Ayer por la mañana estaba en Madrid cuando recibí un correo electrónico de SOS Racismo Bizkaia. En el mismo se informaba de la realización el día anterior de una redada de extranjería por la Policia Municipal de Bilbao y la Policía Nacional en la calle García Salazar. La actuación se prolongó durante varias horas, identificando a una treintena de personas por sus rasgos fenotípicos, reteniendolas dentro de los comercios… Alrededor de una docena de esas personas acabaron detenidas al no disponer de papeles, entre ellas cuatro menores, según parece.
A lo largo del día busqué información de fuentes municipales, que me confirmaron los hechos.
Hoy se ha convocado una concentración en Bilbao con una reivindicación inapelable: "Por el derecho a ir a la peluquería, llamar por teléfono, tomar algo en el bar, bajar a comprar el pan…y no ser detenida".


La noticia apenas si ha merecido una referencia en un diario ayer y una brevísima nota en un periódico de hoy. Pero a mí la redada me ha entristecido y me ha indignado, y creo que no podemos dejarla pasar como si de un suceso menor se tratara.
No entraré a valorar las razones ("quejas vecinales") que se señalan como detonante de la redada; estas tienen lugar porque las leyes, reglamentos y ordenanzas las permiten, claro está, pero sobre todo porque hay un clima de opinión que las alienta y las normaliza. En Madrid no dejo de ver casi a diario a personas que, sólo por sus rasgos físicos, son interceptadas e identificadas en plena calle.
Pero esta tendencia al debilitamiento de la confianza ciudadana asociada al incremento de la diversidad en nuestras ciudades no es una fatalidad. Son muchos los análisis que descubren que sólo la diversidad sin interacciones es un verdadero problema; en positivo, que la existencia de interacciones constantes y normalizadas entre las personas que habitan vecindarios culturalmente diversos previene, o cuando menos disminuye, el riesgo de conflicto y desafección. Como señalan Stolle, Soroka y Johnston, “hablar con los vecinos”, talking with neighbors, es la mejor manera de afrontar en positivo la convivencia en situaciones de diversidad [“When Does Diversity Erode Trust? Neighborhood Diversity, Interpersonal Trust and the Mediating Effect of Social Interactions”, Political Studies, 56, 2008].



En 1940 Erskine Caldwell publica la novela Tumulto en julio. En ella se contiene el siguiente diálogo:

-Sheriff McCourtain, no volverá a ganar las elecciones en el condado de Julie si defiende esas cosas -sentenció ella con firmeza-. Si no firma la petición y contribuye a devolver hasta el último moreno del país a África, que es de dónde han salido...
- Pero es que no todos han salido de allí, Cissy. Hay una buena cantidad de morenos que han nacido justo aquí detrás. El mes pasado, sin ir más lejos, nacieron dos niños.
- Ya lo sé -replicó ella con exasperación-, yo hablo de la raza morena en sí. Todos los blancos tenemos el deber de aunar fuerzas con el senador Ashley Dukes y mandar a toda la raza morena de vuelta a África.
- ¿Por qué? -quiso saber él, poco convencido.
- ¡Pues porque sí!

Hace setenta años. Parece que fue ayer.

martes, 16 de noviembre de 2010

No dejes que la verdad te estropee un mitin

Las cifras desmienten a Duran: solo el 28% de los bebés tiene madre extranjera

Retorcer las estadísticas para lograr que las cifras les acaben dando la razón. Los políticos son expertos en hacerlo, y lo practican hasta la saciedad en campaña electoral, a veces hasta el punto de faltar a la verdad. El secretario general de Convergència i Unió y portavoz en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, cayó el domingo en ello cuando añadió una coletilla a su conocido discurso de que las mujeres catalanas deben tener más hijos porque sino la identidad autóctona corre riesgo de desnaturalizarse. Duran aseguró que la mayor parte de los niños que nacen en Cataluña son de madres extranjeras, algo que las cifras oficiales de la Generalitat desmienten categóricamente: solo el 28,7% del total de bebés nacidos el año pasado en Cataluña tenían madre no española.
Duran jugó con el lenguaje para, durante un mitin de CiU dedicado a la familia, dejar claro que sigue apostando por las políticas de natalidad al estilo de las que solía predicar Jordi Pujol en su época al frente de la Generalitat. "La mayor parte de las pocas criaturas que nacen en Cataluña son de madre inmigrante", dijo Duran antes de añadir: "Bienvenidas sean todas ellas, pero hemos de ser conscientes de que aquí tenemos un problema". Al encontrarse en Banyoles (Girona), hizo un listado de poblaciones de esa provincia donde esto ocurre: Roses, Palafrugell, Lloret y Salt.
Duran no mintió en la segunda parte de su discurso, pero intentó hacer de la parte el todo. Y es que sí es cierto que en esas poblaciones la tasa de hijos de madre inmigrante es muy superior a la media catalana y está por encima del 50%. Pero Cataluña tiene 940 municipios. Las tres primeras localidades que citó son eminentemente turísticas y cuentan con un gran volumen de europeos comunitarios residentes durante todo el año. La cuarta localidad, Salt, es uno de los municipios con mayor porcentaje de población extranjera de Cataluña (43%), sobre todo africana y latinoamericana.

El problema no es que se retuerzan los datos en campaña electoral.
Me parece una aberración, pero al final hemos acabado aceptando esta práctica como una suerte de género literario propio del discurso político, como algo propio del juego electoral.
Lo preocupante es que ocurra lo mismo con todo lo que tiene que ver con la inmigración: la tasa de inmigrantes que en un momento determinado hay en una comunidad, su relación con el empleo, los servicios sociales o la delincuencia, etc.
No hay dato que valga cuando hablamos de inmigración: todo son miedos, prejuicios y fobias.


sábado, 13 de noviembre de 2010

No pongas tus sucias manos sobre (todas) mis utopías

[I] No me repetiré; en otros comentarios ya he reflexionado sobre las contradicciones que entraña la política institucional, sus costes personales y las estrategias que cada cual debe buscarse para intentar sobrellevarlas.
Estas contradicciones son especialmente agudas y complejas cuando se tienen responsabilidades de gobierno. Y en una democracia de consumidores, en una democracia automática (excelente el artículo de Ruiz Soroa), es sencillísimo para el ciudadano-cliente someter a juicio sumarísimo cada una de las decisiones gubernamentales; al fin y al cabo le sale gratis, da mucho gusto y para eso estamos en una democracia. Por mi parte, nada que objetar: cada cual verá lo que hace y al político le va en el sueldo.
En lo que a mí respecta, no desde hace dos años sino desde bastante más tiempo atrás, siempre he sentido una especial aversión hacia quienes viven en otro mundo pero comen y cobran de este. En la práctica eso significa que siempre he querido armonizar, en lo posible, la ética de la convicción y la ética de la responsabilidad. Confío en haber tenido algún acierto; fracasos he tenido unos cuantos.
Con todo lo anterior no quiero afirmar otra cosa que mi respeto por quienes asumen la tarea de gestionar lo público. A pesar de todas las frustraciones que uno pueda experimentar en sus contactos con esta realidad, no quisiera jamás contribuir a alimentar una de las más preocupantes consecuencias provocadas por treinta años de irresponsable discurso neoliberal: el descrédito de todo lo que se acompañe del adjetivo público. Nadie mejor que un liberal como Ralf Dahrendorf para denunciarlo:
"El efecto más grave de los valores ligados a la flexibilidad, la eficiencia, la productividad, la competitividad y la rentabilidad es posiblemente la destrucción de los servicios públicos. Es necesario precisar la expresión: estamos hablando de la destrucción del espacio público y a la vez de los valores correspondientes del servir" [El recomienzo de la historia, Katz, 2006, p. 114].

[II] Dicho esto considero que es urgente para la izquierda que llega a gobernar, es decir, para el PSOE, reflexionar sobre un hecho preocupante que ocurre siempre que llega al poder: la subsunción por el Gobierno, su actividad y su lógica propia, de prácticamente todas las estructuras y las energías del campo político socialista: el partido, los grupos parlamentarios, las agrupaciones locales, las iniciativas ciudadanas asociadas al proyecto socialista, todo se somete a las necesidades del Gobierno y se ve forzado a actuar desde una lógica gubernamental que, en realidad, no es la suya, o no lo es como característica esencial, o no lo es exclusivamente. El partido no es el Gobierno, como no lo son los grupos parlamentarios, ni los movimientos sociales; su lógica de acción es, además otra: el trabajo político en la calle y la construcción de hegemonías, en unos casos, la acción legslativa en otros. Lo cual no implica que no sean soportes del Gobierno. Pero no pueden ser solo soportes del Gobierno.
Todas esas instituciones no gubernamentales, en el sentido más descriptivo del término, que no son el Gobierno, deben tener la capacidad y la iniciativa para actuar en función de otras lógicas que no sean la de la gobernación.
El sindicato UGT ha vivido esta situación en los últimos meses, y la ha resuelto con tanta lealtad a un proyecto de gobierno del país con el que se identifica en términos ideológicos como a su propio proyecto sindical. Y lo mismo cabe decir de tantos intelectuales o articulistas de izquierda.

[III] Un ejemplo: la brutal represión contra la población saharaui en El Aaiún. El diario PUBLICO resume así la posición del Gobierno de España:

Zapatero ha mostrado su "profunda preocupación" por lo sucedido al tiempo que ha defendido la relación de España con Marruecos como un tema de Estado. En este sentido, el presidente del Ejecutivo ha defendido la postura de su Gobierno como la "responsable" y ha pedido tiempo para tener una información "completa" de lo sucedido, dado que algunas noticias recibidas son "contradictorias". "Defender los intereses de España es lo que el Gobierno tiene que poner por delante", ha insistido Zapatero, que ha calificado la relación con Marruecos como "prioritaria". Según el presidente del Gobierno, la "única solución" pasa por el acuerdo entre el Frente Polisario y Marruecos.

Comprendo que a tantas personas les resulte profundamente insatisfactoria. A mí también: ética de la convicción. Creo que tengo información suficiente como para gritar mi rabia por una actuación brutal contra una población inerme.
Y sin embargo, puedo comprender que sea ese el papel que le corresponde a un Gobierno: ética de la responsabilidad. No distinguir entre ambos niveles sólo sirve para alimentar frustraciones personales y desafecciones colectivas.
Afortunadamente, otras instancias institucionales tienen más libertad para expresar su juicio sobre lo que está ocurriendo en El Aaiún y afortunadamente lo ha hecho. Es el caso del Parlamento Vasco, con una declaración plenaria realizada en los primeros momentos de la represión cuyo primer punto dice así:

"[El pleno del Parlamento Vasco] Muestra su más profunda preocupación por el incidente ocurrido en las cercanías de El Aaiún, en el que un joven saharaui fue muerto a tiros por las fuerzas de seguridad marroquíes y otros cinco jóvenes fueron heridos de bala, y expresa su condena de la respuesta desproporcionada ante una protesta pacífica. Muestra también su solidaridad con la familia del joven y hace votos por la recuperación rápida de losheridos, al tiempo que pide la apertura de una investigación independiente sobre lo sucedido y la depuración de responsabilidades, en su caso".

[IV] El escritor Manuel Vicent publicó en la revista Triunfo (núm. 895, 22 de marzo de 1980) un artículo que fue muy celebrado entonces y aún es recordado ahora por quienes, como decía más arriba, desde el campo de la izquierda no compartíamos los planteamientos de los radicales de la convicción. Se titulaba No pongas tus sucias manos sobre Mozart, y en el mismo se contaba lo siguiente:

“Esta es la pequeña historia de una rebelión, el famoso caso de un tipo de izquierdas que el viernes, día 14 de marzo de 1980 se deshizo del propio terror psicológico de que sus amigos le llamaran reaccionario y le arreó un seco bofetón a su querida hija de quince años, la echó de casa y se liberó de una vez del trauma de la paternidad responsable. El episodio fue el final de un complicado proceso neurótico y se desencadenó por un disco de Mozart, por una bobada, como siempre sucede.
La chica estaba en la leonera de su alcoba con unos amigos melenudos y una música de Led Zeppelín hacía vibrar las paredes maestras del piso. El padre estaba en la sala sentado en un sillón bajo la lámpara de enagüillas leyendo un informe del partido acerca de los índices del paro. Aquella panda de jovenzuelos llena de harapos, pulgas y metales del rollo había entrado en su casa sin permiso, había pasado varias veces por delante de sus narices sin dignarse esbozar el más leve saludo, le había manoseado sus libros, le había vaciado la nevera, se había limpiado las botas camperas en la alfombra de la Alpujarra, había dejado un hedor cabrío a su paso. Ahora estaban en la habitación de su hija espatarrados como tocinos bajo los posters de “Ché” Guevara oyendo a Led Zeppelín, a The Police o a The Snack, fumando porros y apurando la última cerveza. Aquella alcoba era una reserva en la que él, desde hacía un año, no se había atrevido a entrar. En aquel momento tenía la cabeza metida en el informe económico lleno de coordenadas catastróficas cuando su querida hija salió a la sala, se acercó a la estantería y pretendió llevarse a la madriguera la “Sinfonía número 40” de Mozart. El padre, de izquierdas, saltó del sillón impulsado por un muelle y lanzó un grito estentóreo: ¡Mozart, no!. ¡No pongas tus sucias manos sobre Mozart!. Y entonces se inició la escena final, en la que el padre se liberó de todos los traumas hasta alcanzar la propia libertad sobre el chantaje de sus hijos. Detrás había quedado un largo proceso de neurosis paterno-filial que acabó con una sonora bofetada".


Vicent apuntaba con su artículo a una izquierda que, en su opinión, durante los Setenta había cometido el error de dejarse arrebatar determinados valores, asociados a la cosmovisión conservadora:

"Este tipo nunca ha comprendido muy bien por qué la izquierda ha caído en la trampa de dejarse arrebatar ciertos valores; por qué un progresista debía vestirse de guarro, aunque sólo fuera para epatar; por qué la disciplina, la eficiencia, el método, el deporte y la limpieza eran aspiraciones asimiladas a la derecha; por qué el respeto social y la educación férrea no eran reivindicadas constantemente por los de su ideología. Cosas así. En los momentos de duda él pensaba que esto eran residuos de su herencia burguesa, de modo que se dejó llevar por la onda, consciente de que hay que hilar muy fino para que tus camaradas no te llamen reaccionario. Ese siempre sería el peor insulto".

Por supuesto, cabe discutir todo eso. Una perspectiva, la de Vicent (y tal vez la de muchos de quienes en aquel 1980 disfrutamos de su artículo) que explicita una crítica seguramente demasiado agria e injusta de la herencia del 68 y de los lodos que nos dejaron aquellos polvos, nunca mejor dicho.
Pero no es eso lo que me preocupa en estos momentos. Tal vez otro día podamos abrir una conversación sobre los Sesenta y las izquierdas (y derechas) que han venido después.
Hoy son otros los valores que la izquierda debe evitar que le arrebaten.
Desde 1980 hemos aprendido, por necesidad o por virtud, a ser disciplinados, eficientes, limpios y deportistas. Por aquí no hay problemas.
Los problemas surgen cuando nos preguntamos qué está pasando con otros valores propios de la izquierda que en demasiadas ocasiones no nos atrevemos a esgrimir por temor a que nuestros compañeros y compañeras (ya no hay camaradas) nos llamen ingénuos idealistas y nuestros adversarios (ya no hay enemigos) nos llamen pijoprogres.
Por eso, cuando la izquierda gobierna habría que gritarle, como hizo el padre del artículo de Vicent: ¡No pongas tus sucias manos -en el sentido sartriano- sobre (todas) mis utopías!
Déjanos espacio para ser no gubernamentales, puesto que no lo somos.
Sin confundirnos por ello con antigubernamentales; estos son los enemigos, perdón, los adversarios.

martes, 9 de noviembre de 2010

El jarrón roto

"Los ex presidentes somos grandes jarrones chinos colocados en apartamentos pequeños: estorban en todas partes, los pongas donde los pongas" (Felipe González).




Y ahora el jarrón se ha roto, desparramando sus fragmentos por todo el apartamento.
Toca limpieza.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Leonidas se apunta a facebook


La decisión de la Real Academia de la Lengua Española de introducir determinadas modificaciones ortográficas ha abierto un debate interesante.

En particular, a mucha gente parece que no les gusta la decisión de suprimir la denominación "i griega" para referirse a la letra Y, que a partir de ahora será conocida como "ye".
Hay incluso un grupo en facebook: Españoles que queremos que la "Y" se llame "i griega".
En estos momentos tiene sólo 33 miembros.
Pero su número crecerá, seguro.

¿Bastarán 300 para defender estas nuevas Termópilas de la gramática?

jueves, 4 de noviembre de 2010

Cultura, cultura popular y cultura de masas

Leo en las páginas de Cultura del diario PÚBLICO que hay quienes consideran "arte" las acciones de gamberrismo adolescente bestia filmadas por el grupo norteamericano Jackass. Esa es la opinión, ni más ni menos, del MoMA de Nueva York:

Cuando este grupo salvaje anda suelto, nunca se sabe y más vale estar preparado. Muchos los han visto como unos divertidos paletos estadounidenses que no respetan nada. Ahí reside la gracia de su éxito. Son transgresores, y si artistas como Daniel Edwards exponen esculturas de Britney Spears desnuda y dando a luz, ellos encierran al intrépido Steve-O en un váter portátil lleno de excrementos y lo lanzan hacia el cielo con un tirachinas gigante formado por dos grúas. El resultado en ambos casos es el mismo: una pseudo obra de arte con cierto tufillo que deja al espectador con una inevitable sensación de sorpresa y de profundo desagrado.
Josh Siegel, comisario del MoMA responsable de la invitación a los Jackass, justifica su presencia y la de sus bromas en el prestigioso museo asegurando que "siguen la tradición iniciada por los Lumière con El regador regado, en 1895", y que se basa en algo tan simple como el que "nos gusta reírnos del mal ajeno". Su visita al templo neoyorquino del arte moderno ha servido para que los medios de comunicación abran el debate sobre si unos tipos de mediana edad, muchos de ellos padres de familia, recibiendo golpes y gastando bromas de lo más escatológicas puede considerarse una manifestación artística.
"Las performances que he visto en muchos museos contemporáneos no están tan alejadas de lo que nosotros hacemos", se defiende Johnny Knoxville, el cerebro de la banda, quien presume orgulloso de que, después del MoMA, otros museos se han interesado por mostrar sus ocurrencias más alocadas.

Reconozco que las ocurrencias de los Jackass siempre me han resultado ejemplos de incivismo y chulería. No me hacen gracia.
Más allá de esta cuestión de gusto y, por ello, profundamente discutible, me planteo cuál es el criterio para considerar algo como un producto cultural, en general, o como cultura popular o de masas, más específicamente.

El debate académico sobre la caracterización de la “cultura popular” es amplio y abierto. Por mi parte, propondría de entrada una definición generalista (que serviría para justificar el adjetivo de “popular” con el que la identificamos, distinguiéndola así de la cultura en general), para después plantear algunas diferencias entre distintas expresiones de la cultura popular que nos permitan distinguirla de la mera cultura de masas.
Empezando por la primera caracterización genérica de eso que podemos llamar “cultura popular”: parece claro que de lo que se trataría es de distinguirla de otra cultura, que en ocasiones se ha calificado de “alta”. Desde esta perspectiva, la cultura popular lo sería:
a) por su origen: no académico, de las clases populares (bajas, trabajadoras), al margen de la cultura dominante (del “canon” prescrito en un determinado momento histórico);
b) por su vocación: festiva, provocadora, rebelde, en principio no pensada para perdurar sino para su consumo inmediato;
c) por los circuitos por los que discurre: informales, marginales, no mercantilizados;
d) por sus consumidores: clases populares, con bajos niveles de formación.

Sin embargo, esta caracterización no es demasiado útil cuando del papel pasamos al análisis de la realidad.
Seguramente hoy la zarzuela se catalogará sin ninguna duda como cultura popular, pero no así la ópera, que será considerada alta cultura. Sin embargo, en su origen la opera fue una expresión de cultura popular; por su origen, muchas veces, pero sobre todo por su vocación (pensemos en el revolucionario Verdi) y por sus consumidores (las operas de Mozart o de Verdi eran auténticos productos de masas). Como lo fue el teatro de Shakespeare, o los libros de caballerías.
Incluso hoy en día hay fragmentos de ópera que pueden comprenderse como ejemplos perfectos de productos de cultura popular: perfectamente empaquetados en formatos culturales como el cine (pensemos en la cabalgata de las Walkirias en Apocalypse now) o el concurso televisivo de búsqueda de talentos (recordemos el caso de Paul Potts ganando el concurso televisivo Britains Got Talent con su esmerada interpretación de “Nesum dorma”). Algunos estudios recurren al ingenioso neologismo de “popera” (pop-opera) para referirse a esto.
En un sentido similar: la Gioconda, ¿es cultura, cultura popular o cultura de masas? Cultura es, sin ninguna duda. Y cultura popular o incluso de masas, pues seguramente también: no hay más que ver la enorme cantidad de personas que viaja al Louvre sólo para mirar el famoso cuadro (y la decepción de tantas personas cuando ven lo pequeñito que es).
O pensemos en el jazz. En su origen, cultura popular, popularísima, por sus creadores y por sus consumidores. Hoy, seguramente se ha convertido en “alta cultura”, al menos si nos fijamos en sus consumidores.

Así las cosas, atendiendo a su origen, objetivos, circuitos y consumidores preferentes, de entrada cabe distinguir entre cultura popular y alta cultura (o cultura erudita). Más arriba ya hemos intentado caracterizar la cultura popular desde esta perspectiva.
Productos procedentes del campo de la alta cultura pueden acabar convertidos en elementos de la cultura popular (la Gioconda, el Himno de la Alegría, determinadas arias de ópera), y al contrario, productos de cultura popular pueden acabar convertidos en productos de consumo elitista (el jazz)
Ambas culturas, o mejor, productos procedentes de cualquiera de esas dos culturas o campos culturales, pueden acabar convertidos en cultura de masas (en el sentido de que se generaliza o universaliza su consumo, trascendiendo las características sociológicas y hasta las motivaciones y objetivos de sus creadores originarios).

Teniendo todo esto en cuenta, y jugando con las dimensiones origen, vocación, circuitos y consumidores, distinguiría entre:
ALTA CULTURA:
- Origen elitista o ilustrado: academias, universidades...
- Vocación reproductora, preservadora, canónica y excluyente.
- Circuitos privados (hogares) o mercantiles (espectáculo).
- Consumidores reducidos, escogidos, seleccionados, identificados.
CULTURA POPULAR “FOLK”:
- Origen popular, enraizada en la vida y las experiencias cotidianas de las clases populares.
- Vocación festiva, orgiástica, celebrativa y/o subversiva.
- Circuitos públicos (espacios comunitarios, “la calle”) desmercantilizados.
- Consumidores ampliados, borrosos, configurando un público indefinido y abierto, incluyente.
CULTURA POPULAR “POP”:
- Origen tanto popular (rock) como elitista (Warhol).
- Vocación festiva, subversiva.
- Circuitos públicos (calle) y también espacios mercantilizados (negocio).
- Consumidores inespecíficos, ampliados.

¿Y la “cultura de masas”? Pues la verdad es que yo la asimilaría bastante a esa cultura POP.
A sé que muchas veces se habla de cultura “de masas” como sinónimo práctico de una cultura “de mala calidad”. Pero no comparto esta aproximación. Alta o de masas, folk o pop, la cultura debe ser cultura, cultivo. Luego se pueden cultivar melones o kiwis, berzas o brócoli, pero tiene que haber cultivo.
Las zarzas no son cultura. Belén Esteban no es cultura de masas; no dudo que sea popular, pero no es cultura.
Y Jackass tampoco.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Nocturna urbana

“Pasear por la Gran Vía de noche me ayudaba a sentir Madrid así: como en el fondo me gustaba que fuera, y como la añoraba cuando estaba lejos, intentando desentrañar alguna muerte en lugares más pequeños y apacibles. Ahora, excepcionalmente, estaba husmeando allí, en las tripas de mi propia ciudad, aunque hubiera levantado el cadáver a unos cuantos kilómetros. Porque Madrid es demasiado efervescente para caber en su término municipal. Y por mucho que crezca su constelación de cemento, sus arterias de asfalto mantienen el organismo sincronizado en un solo latido, hasta sus más remotas extremidades. También me gustaba sentir aquella conexión, que desde el centro lleva hasta Alcobendas o Móstoles o Getafe o Coslada; tan Madrid como la Cibeles o Neptuno, tan incomprensibles sin ella como a la inversa.

En cierto sentido, las ciudades son mucho más reales que los países, o por lo menos su realidad es más inequívoca. Se afirman sobre su continuidad física, y sobre la continuidad no menos física del sudor y la respiración de sus gentes, más allá de las demarcaciones artificiales sobre las que tratan e imponer su precario designio los ayuntamientos. Uno puede dividir un país, de hecho muchos lo consiguen cotidianamente; pero no hay modo de dividir una ciudad. Todos los que alguna vez lo intentaron, acabaron fracasando. Tanto da que alcen muros, de hormigón, de ideologías o de lenguas. La ciudad los derriba siempre, para seguir bullendo conforme a su lógica primaria y animal. Quizá por eso sea una de las más poderosas construcciones humanas, desde las polis de Grecia hasta las cosmópolis del presente”.

(Lorenzo Silva, La estrategia del agua, pp. 260-261)





martes, 2 de noviembre de 2010

Vientos del pueblo en el Senado

Hoy, el viejo salón de plenos del Senado se ha llenado de memoria, de dignidad, de reciedumbre y de poesía. Todo ello de la mano de Miguel Hernández, de quien estos días se conmemora el centenario de su nacimiento en Orihuela, aunque de todo ese siglo él sólo pudo vivir 31 años.



En el salón han resonado los versos de Miguel Hernández en boca de José María Pou ("Nanas de la cebolla"), Charo López ("El niño yuntero"), Juan Diego (sobrecogedora su interpretación de la "Elegía a Ramón Sijé") y Nuria Espert ("Vientos del pueblo me llevan").

Además de senadoras y senadores de todos los grupos políticos, los escaños han sido ocupados preferentemente por decenas de ciudadanas y ciudadanos, algunos portando libros con los poemas de Miguel Hernández. Cabellos encanecidos, rostros arrugados, pero todas y todos henchidos de vigor democrático.





También ha estado presente Marcelino Camacho. En las intervenciones iniciales de Javier Rojo, presidente del Senado, y de Carlos Berzosa, rector de la Universidad Complutense. Por cierto: también el poeta tuvo su Josefina.


Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.
Los bueyes doblan la frente,
mpotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.
No soy un de pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.
¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?
Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.
Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.
Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra;
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.
Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.
Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.


lunes, 1 de noviembre de 2010

Existe la magia

Esta tarde, en el renovado Teatro Campos Eliseos de Bilbao, hemos asistido al espectáculo de Jorge Blass "Existe la magia".
Y existe, realmente.
Es un espectáculo excelente, lleno de humor, poesía, arte y, sobre todo, dominio del oficio.
Mi hija Naia y yo no nos perdíamos el programa "Nada por aquí", en Cuatro. Somos jorgeblassistas confesos (y jandristas, y luispiedrahitistas), así que hemos disfrutado muchísimo.



Y el video sobre la actuación de los magos de la Fundación Abracadabra en Kenya, gozosamente conmovedor.
Niñas y niños que son todo ojos; bocas rebosantes de risa y pasmo.
Magia sin fronteras. Fronteras traspasadas por la magia.

domingo, 31 de octubre de 2010

Restaurar la cordura

"Restore sanity", restaurar la cordura.
Tras este lema, decenas de miles de personas se reunieron ayer en la simbólica explanada del National Mall de Washington.
Convocados por los cómicos Jon Stewart y Stephen Colbert, lo que se reivindicaba era "restaurar la cordura" en el debate político ante la crispación creada por las elecciones legislativas del próximo 2 de noviembre.
Unas elecciones en las que la irrupción del ultraderechista Tea Party ha dado al traste con cualquier atisbo de respeto, no ya al adversario político, sino a la simple y llana verdad de las cosas. Todo ello vuelve imposible la deliberación democrática.





"La política estadounidense -escribía hace cuatro años el filósofo Ronald Dworkin- se encuentra en un estado lamentable. Discrepamos, ferozmente, sobre casi todo. Discrepamos sobre el terror y la seguridad, sobre la justicia social, sobre la religión en la política, sobre quién es apto para ser juez y sobre qué es la democracia. Estos desacuerdos no transcurren de manera civilizada, ya que no existe respeto recíproco entre las partes. Hemos dejado de ser socios en el autogobierno; nuestra política es más bien una forma de guerra" (La democracia posible, p. 15).

En España ya tenemos nuestra propia versión del Tea Party Movement: las TDTertulias.
Las elecciones catalanas y el principio del final de ETA van a cargar sus argumentarios (o así) con munición de gran calibre.
Todo para llevarse el gato al agua, aunque se ahogue.

viernes, 29 de octubre de 2010

Marcelino Camacho

"No podemos comprender el por qué de las Comisiones Obreras más que viéndolas como la culminación de un proceso histórico. Nunca insistiremos bastante en que toda lucha es un proceso, y que sin el heroísmo de viejos militantes obreros y las nuevas promociones de éstos, que se jugaban la vida o largos años de prisión, no habríamos podido llegar al nuevo movimiento obrero. La clase obrera ha hecho su camino en condiciones extremadamente duras y es precisamente en las virtudes y defectos de ese pasado glorioso en el que se ha formado el fermento del nuevo movimiento obrero, de las Comisiones Obreras".

(Marcelino Camacho, Charlas en la prisión, Editorial Laia, Barcelona 1976, p. 69)

"Yo creo que he adquirido alguna base de tipo ideológico, alguna base de tipo económico, sociológico, histórico, y, con esas bases, he tratado de comprender los fenómenos y de comprender los errores, y las dificultades, pero no echarme a llorar, sino seguir... Después, el sustrato es el elemento básico. Yo diría que es muy parecido al de los primeros cristianos, de las catacumbas y conste de que yo no soy creyente pero -repito-, siempre repetando mucho a los que tienen esas creencias, como a los que tienen otras ideas, aunque no las apruebe y aunque alguna vez tenga que combatirlas, esa es la verdad. Pero me acuerdo que leyendo yo en la cárcel, leí el 'Quo Vadis'.
'Quo Vadis' explica un poco la vida de los cristianos en las catacumbas y cuáles eran las ideas que mantenían a los cristianos o cuando les lanzaban a las fieras o cuando estaban en las catacumbas y los torturaban... ellos luchaban frente a la esclavitud, porque decían que todos los hombres eran hermanos en Cristo y luchaban por unas ideas más justas, por el ser humano. Así que, luchar por una causa justa, el considerar que no se está sólo, que hay más gente que tú, incluso cuando estás a veces en los calabozos detenido por la policía político social en nuestro país, o los nazis, en Alemania, los que estaban con el nazismo... Saber que al ser justa la causa, no estar solo, saber que finalmente esta causa triunfará, así de simple y así de sencillo".

(Félix Gil, Hay otro socialismo. Conversaciones con Marcelino Camacho, C.C.G.L.-Medios de Comunicación Madrileños, 1989, pp. 129-130)

"La situación exige a la vez nuevos métodos y formas de organización, no sólo las clásicas, sino abrir amplios cauces para lo espontáneo, integrar flexiblemente a las nuevas capas y estratos que nacen de la antigua clase trabajadora, así como reducir sus tendencias corporativas, no olvidando a los sectores marginados de diferentes grupos".

(Marcelino Camacho, Confieso que he vivido. Memorias, Temas de Hoy, Madrid 1990, p. 520)


Y siempre, Josefina...

martes, 26 de octubre de 2010

La ciencia, Dios e Ibarretxe

Un animoso comentarista anónimo me pregunta si tengo la intención de escribir algo sobre la tesis doctoral que ayer defendió el ex lehendakari Juan José Ibarretxe. No había pensado hacerlo, pero recojo el guante (aunque por ahora por el dedo pequeño).
Tengo mucho respeto por ese peculiar producto académico que es la tesis doctoral. He formado parte de una treintena de tribunales, he sido director de ocho tesis ya defendidas y en la actualidad me encuentro dirigiendo otras nueve, todas ellas activas, en distintas fases de elaboración. Digo esto tan sólo con la intención de señalar que algo sé sobre el tema.
Finalizar una tesis doctoral es una tarea exigente. Tiene mucho mérito.
No conozco más que un breve resumen de la tesis en cuestión. Esperaré a poder leerla en su integridad para hacer un juicio de sus contenidos. Supongo que se publicará en breve. Hasta entonces, no tengo motivos para dudar de que Ibarretxe se haya ajustado escrupulosamente a las normas fundamentales del método científico. Tampoco se me ocurriría cuestionar la profesionalidad y el rigor de todos y cada uno de los miembros del tribunal.
Pero si lo que he leído en el resumen citado es, primero, exacto, y, segundo, representativo del tono intelectual del texto, tengo que confesar que me deja muy sorprendido. Un ejemplo:
“También el final-comienzo de siglo supuso un cambio de paradigma en relación con la construcción del principio democrático. Pues, primero el llamado “Documento Ardanza” en el año 1998, y después los programas de gobierno del Gobierno Vasco nacido de las elecciones en 1998 y 2001, establecieron con claridad la legítima reivindicación del principio democrático, del derecho a decidir, como la “clave de bóveda” para la construcción social, política y económica del Pueblo Vasco en el siglo XXI”.
Una tesis no es un ensayo. Es un ejercicio de investigación que, al menos como actitud, debería estar guiado por una perspectiva más falsacionista que verificacionista.
Mal que le pese a Hawking, la ciencia no puede afirmar nada sobre la existencia o no de Dios. Tampoco sobre la bondad o no del Plan Ibarretxe.

lunes, 25 de octubre de 2010

¿Vivir 1.000 años?

El sábado leía una entrevista con Aubrey de Grey, gerontólogo especializado en ingeniería de la regeneración antiedad.
Su proyecto: lograr la reversión del proceso del envejecimiento biológico, consiguiendo "tomar a una persona de 60 ó 70 y que vuelva a sus 30 años", reparando sus células "como se reparan los coches".
Dice tener el plan necesario para alcanzarlo, pero le faltan fondos para llevarlo a la práctica.
Tampoco tiene demasiada idea sobre los problemas sociales y psicológicos que la prolongación de la vida podrían plantear. Por sus declaraciones transmite la impresión de que tampoco le importan demasiado.


El libro que me acompaña estas noches, El año del diluvio, de Margaret Atwood,
contiene alguna reflexión sobre este asunto:

"El balneario no tenía grandes secretos que defender, de modo que los vigilantes se limitaban a controlar a las damas que iban entrando, aterrorizadas por las primeras arrugas y señales de decaimiento, y luego volvían a salir, hinchadas y estiradas, con la piel nueva, irradiadas y sin manchas.
Eso sí, seguían aterrorizadas, porque ¿cuándo podía volver a pasarles otra vez lo mismo, todo lo mismo? Todas las señales de la mortalidad. A nadie le gusta, pensó Toby, ser un cuerpo, una cosa. Nadie quiere estar limitado de esa manera. Sería mejor tener alas. Incluso la palabra carne tiene un sonido blando.
No sólo estamos vendiendo belleza, decía la AnooYoo Corp en sus instrucciones al personal. Estamos vendiendo esperanza. Algunas de las clientes eran exigentes. No podían comprender por qué ni siquiera los tratamientos más avanzados de AnooYoo volverían a convertirlas en mujeres de veintiún años.
- Nuestros laboratorios están en el buen camino de la reversión de edad -les diría Toby con tono tranquilizador-, pero aún no han llegado. Dentro de unos años...
Si tanto quieres tener la misma edad por siempre jamás, salta desde el tejado, pensaba. La muerte es un método a prueba de bombas para detener el tiempo".

Por si no ha quedado claro, lo de Atwood es ficción mientras que lo de de Grey es...
En fin, yo me pregunto con Queen: ¿quién quiere vivir para siempre?





No hay tiempo para nosotros.
No hay lugar para nosotros.
¿De qué están hechos nuestros sueños,
que se nos escapan?
¿Quién quiere vivir para siempre?
¿Quién quiere vivir para siempre?
No tenemos ninguna oportunidad,
todo está decidido para nosotros.
Este mundo tiene un solo dulce
momento determinado para nosotros.
¿Quién quiere vivir para siempre?
¿Quién quiere amar para siempre
cuando el amor debe morir?
Pero acaricia mis lágrimas con tus labios,
siente mi mundo con la yema de tus dedos,
y lo podremos tener para siempre,
y podremos amar para siempre.
Para siempre es nuestro hoy.
¿Quién quiere vivir para siempre?
¿Quién quiere vivir para siempre?
Para siempre es nuestro hoy.
¿Quién, de todas formas, espera para siempre?