jueves, 25 de octubre de 2012

Las víctimas tienen nombres. ¿Y los culpables?

Mohamed Bouazizi en Sidi Bouzid (Túnez), Ahmad Hashem al Sayed en Alejandría (Egipto), Dimitris Christoulas en Atenas (Grecia).... Tres nombres propios que encarnan la dimensión más dramática de la crisis. Personas que afrontan un riesgo que no mide ninguna prima, personas que sufren un déficit de derechos que no alarma a ninguna institución internacional.
Acabo de saber que en Granada ha sido hallado el cadáver de un varón de 53 años, ahorcado, apenas una hora antes de que fuera desahuciado de su vivienda. Todavía anónimo, su nombre se añadirá a los anteriores, conformando un martirologio global de las víctimas de un sistema criminal.


Se hacen muchas risas con ese Felipe Borbón que estrecha la mano de una mendiga que le tiende la suya pidiéndole limosna. Está claro que la mujer no conoce a la Familia Irreal; tanto como que hasta el palacio no deben llegar las noticias de la España real.
En esto, la monarquía representa mejor que bien el espíritu de estos tiempos.

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