miércoles, 17 de septiembre de 2014

¿Qué utopía hay detrás de una Escocia independiente?

En su Historia de las utopias Lewis Mumford diferencia entre dos grandes tipos de utopías, las utopías de escape y las utopías de reconstrucción, que caracteriza así:

La primera deja el mundo tal como es; la segunda trata de cambiarlo, de forma que podamos interactuar con él en nuestro propios términos. En un caso, construimos castillos imposibles en el aire; en el otro, consultamos al agrimensor, al arquitecto y al albañil y procedemos a la construcción de una casa que satisfaga nuestras necesidades básicas, hasta el punto -claro está- en que las casas hechas de piedra y argamasa puedan lograr tal fin.


http://www.bbc.com/news/uk-scotland-scotland-politics-25144351

¿Qué tipo de utopía hay detrás de la Escocia independiente que mañana se somete a referéndum?
Confieso no haber dedicado demasiado tiempo a informarme, y por ello asumo que todo lo que diga podrá ser utilizado en mi contra, pero me ha interesado mucho el artículo del enviado de EL PAÍS, Pablo Guimón, titulado "No es William Wallace, es Karl Marx", cuya lectura íntegra recomiendo -pues también recoge importantes matices a la idea que se expresa en el título del artículo-, en el que presenta así a la sociedad escocesa más favorable a la independencia:

Jóvenes, universitarios y de clase trabajadora, Calum y Chris representan al bastión del sí a la independencia. Los jóvenes de 25 a 34 años constituyen, según la encuesta publicada el pasado sábado por The Guardian, el grupo de edad más inclinado hacia el sí: un 57% elegiría la separación. Su voto tiene que ver con el rechazo, compartido en otros países de Europa a la clase política tradicional. “Yo no podría haber ido a la universidad si no fuera porque el SNP eliminó las tasas” explica Calum. “Ahora tengo un buen empleo y no puedo comprar una casa. Si quisiéramos tener hijos, mi pareja o yo tendríamos que dejar de trabajar. Los bancos de alimentos están llenos de gente que trabaja y no puede dar de comer a sus hijos. El ‘éxito de 300 años de unión’, con el que se llenan la boca los de Westminster, no permite a la gente alimentar a sus hijos”..Para estas personas, “La independencia es la única manera de asegurarnos el ser gobernados por aquellos a los que hemos votado. No se trata solo de echar a este Gobierno tory. Se trata de no someternos a ningún Gobierno al que no hayamos votado”.

Veo al independentismo-wallaciano como una utopía de escape, y al independentismo-marxiano como una posible utopía de reconstrucción.
Sin duda hay mucho de Wallace en el nacionalismo escocés, especialmente en su núcleo dirigente más institucionalizado (el SNP), pero resulta plausible detectar la presencia también de "Marx", de una sociedad indignada con la tradicional y castosa/casposa política británica en la que tras la penosa etapa de Blair el perfil del laborismo como partido de izquierda se desvaneció de tal manera que ni tan siquiera un Miliband -¡un Miliband!- ha conseguido recuperarlo.


http://shaunynews.com/2014/07/29/the-truth-on-why-you-must-vote-yes-for-scotland-please-read/

En más de una ocasión, hablando con Joan Subirats sobre el ascenso del independentismo en Cataluña, ha planteado que también en este fenómeno actúa, junto a la tradicional dinámica nacionalista identitaria, una fuerte dinámica independentista indignada [leer aquíaquíaquí]..
Que no garantiza nada, por supuesto, que no asegura que la proyectada casa de piedra y argamasa resulte mejor, más acogedora y más sólida, que el soñado e imposible castillo en el aire. Pero que sí obliga a pensar desde claves nuevas el fenómeno de las reivindicaciones soberanistas en este siglo XXI.

El artículo de EL PAÍS se abría con la música de Billy Bragg y su combativa Waiting for the great leap forward (Esperando el gran salto adelante):

Un paso adelante, dos pasos atrás
¿Será la política lo que me  hunda?
Aquí viene el futuro y no puedes huir de él
Si hay  una lista negra yo quiero estar en ella


Con Billy Bragg nos quedamos por ahora. Mañana ya veremos...

domingo, 7 de septiembre de 2014

Lástima que terminó...

Ahora sí: aunque desde hace dos semanas ya habito en esa zona gris que no es todavía trabajo -el curso empieza oficialmente mañana- pero tampoco vacaciones -hay que preparar las clases, tutorizar trabajos de fin de grado, etc.-, hoy termina el periodo de lectura gozadosa, salvaje, descontrolada y libérrima, y a partir de mañana toca controlarse y adoptar una perspectiva lectora más instrumental. Aunque no abandonaremos la ficción, hasta el próximo agosto ya nada será lo mismo en el mundo del librívoro, que aquí deja, por si a alguien le sirven de referencia,  breve nota de sus últimas lecturas estivales.

Portada de Liquidación final

Liquidación final, de Petros Markaris, con la que cierra su "Trilogía de la crisis". El estilo de Markaris no ha conseguido llegarme, y ninguna de las novelas protagonizadas por el comisario Jaritos que he leído me ha enganchado. En todo caso, es de agradecer que un autor del género policíaco haya escogido como escenario de sus novelas el austericidio impulsado desde 2008 y sus consecuencias sociales. Sólo por eso, merece la pena leer las tres últimas novelas de Markaris.



1356, de Bernard Cornwell. Trasfondo histórico, generalmente bien documentado, para una novela de acción que se lee con facilidad. Pero no me parece lo mejor de este autor. Sin duda, me quedo con sus 20 (si no me equivoco) novelas protagonizadas por el fusilero Sharpe, y con la trilogía artúrica "Crónicas del señor de la guerra".



Sangre dorada, de Stephen Woddworth. Me prestaron hace un tiempo el que creo es el primer libro de la serie protagonizada por la medium Natalie Lindstrom, Ojos violeta, y me dejó más bien frío. Este último libro me parece flojísimo, pero para gustos...


Portada de Elvis o la virtud

Elvis o la virtud, de Frantz Delplanque, es la segunda historia protagonizada por el inverosimil killer Jon Ayaramandi, sexagenario y vascofrancés. Pero, precisamente por esa inverosimilitud que convierte el libro en simpática gamberrada a ritmo de rock, habrá que leer la primera novela.
Tanto el personaje como el estilo narrativo me han recordado las novelas de Josh Bazell, aunque sin  llegar a su altura.

RETORNAMOS COMO SOMBRAS

Retornamos como sombras, de Paco Ignacio Taibo II. Hitler se inyecta cafeína mexicana y le da al peyote para combatir algunas de sus muchas dolencias; nazis alemanes y mexicanos actúan en las selvas de Chiapas buscando ruinas mayas y masacrando campesinos mientras un chino-mexicano, wagneriano militante y apodado "la iguana" los combate sin tregua; Hemingway bebe y juega y busca submarinos alemanes ocultos en el Caribe; un periodista conocido como "el Poeta" y un policía manco y villista..Taibo II en estado puro. Muy buena.

"Tengo la sensación de que dios sigue sin existir, pero que el diablo ha llegado a tomar forma y está entre nosotros. Ha tomado forma en lo cotidiano. ¿Diría usted que ese es el pensamiento de un ateo tradicional? ¿Diría usted que se puede seguir llamando raciocinio y salud mental y mesa y taza de café a esas cosas que así llamábamos antes? -le preguntó Bodo a Manterola.

Black and blue - IAN RANKIN

Black and Blue, de Ian Rankin. Ya tiene unos años, pero aunque no sea uno de mis autores favoritos de vez en cuando me gusta acompañar al inspector Rebus por la Escocia más oscura. Nunca defrauda.

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De otras lecturas hablaremos a partir de mañana.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Shakespeare and Company, o la utopía de leer un libro al día mientras se intenta cambiar el mundo



El verano se acaba y yo aprovecho para continuar con la lectura más gratuita y disfrutona, que ya llegará el momento de tener que privilegiar un criterio más instrumental: informes de investigación, ensayos de ciencias sociales, artículos científicos, trabajos de alumnas y alumnos...


Otra lectura maravillosa: el libro de Jeremy Mercer La librería más famosa del mundo, publicado por esa delicatessen que es la editorial Malpaso (libros que da gusto tener entre las manos y que son, también, una delicia visual).
El libro narra los meses que Mercier -periodista de sucesos canadiense forzado a salir de su país ante el temor de que un antiguo caso le complicara la vida- pasó en la librería Shakespeare and Company
destacada como una de esas librerías míticas para las y los librívoros.


"Ahora casi cumplía con el precepto de George de un libro por día...", escribe Mercier, y a mí se me saltan las lágrimas de emoción y rechino los dientes de envidia. ¡Un libro al día! Además de picnics junto al Sena, tertulias literarias en los cafés a la sombra de Notre Dame, personajes pintorescos provenientes de todos los rincones del mundo...

"- Mira, eso es lo que siempre he querido que fuese este sitio -reflexiona el fundador de la actual librería, George Whitman. A veces miro a Notre Dame ahí enfrente y me digo que Shakespeare & Company es un anexo de la iglesia. Un lugar para la gente que no encaja del todo en ningún otro sitio". Mercier recuerda esta reflexión al final del libro y escribe:
"Al rememorar aquellos meses me doy cuenta de que todos los que vivíamos en la librería arrastrábamos un fantasma de un modo u otro. Tal vez por eso permanecimos durante tanto tiempo allí. Pienso en lo que dijo George sobre la librería como anexo de Notre Dame y creo que es muy cierto. En puridad, sí, se trata de una célebre librería, sí, y su importancia literaria no es poca. Pero por encima de todo, Shakespeare & Company es un refugio, igual que la iglesia situada al otro lado del río. Un lugar cuyo dueño permite a todo el que lo desee que tome lo que necesite y dé lo que pueda".



 Absolutamente recomendable.

martes, 26 de agosto de 2014

Jean Giono y el canto del mundo



Leí hace unos años El hombre que plantaba árboles, publicado por la editorial barcelonesa Duomo.
Me gustó mucho la historia de ese personaje solitario, Elzéard Bouffier, que mientras Europa se desangraba en la Primera Guerra Mundial, él se dedicaba a plantar árboles en la Provenza alpina. Robles, hayas, abedules, iban creciendo y al hacerlo transformaban un paisaje desnudo, monótono y reseco, en una tierra verde y  fértil.
Me gustó tanto que se ha convertido en uno de los libros que acostumbro regalar en ocasiones o a personas especiales.

Una historia sencilla, que en su momento me hizo recordar El principito de Saint-Exupéry, en absoluto moralista, aunque sí profundamente moral. Por cierto, dos autores cuya relación con la guerra, opuesta, les convirtió en un momento de su vida en "resistente", al audaz aviador Exupéry, y en "colaborador", al pacifista Giono.




Existe una versión audiovisual, accesible aquí. También puede encontrarse el texto en la web, es muy muy breve; pero se trata de un librito que no sólo hay que leer, también hay que sentir tocándolo.
Recientemente he visto en Cámara que hay también una nueva versión, con bellas ilustraciones en relieve (pop-up)..


Ahora he leído su libro de relatos La soledad de la compasión, editado por otra independiente: la también barcelonesa Elba.
Son historias que transcurren en el mismo espacio geográfico, en la Provenza colindante con los Alpes; historias cotidianas de unos personajes que habitan en aldeas rurales, inmersos en una naturaleza a veces dura.
"Hace muchísimo tiempo que deseo escribir una novela en la que se oiga cantar al mundo".  Así empieza el último de los relatos que componen el volumen. Al leerlos, justamente en un entorno rural de montaña, sentado entre el sol y la sombra, yo diría que Giono lo ha conseguido.


La soledad de la compasión

jueves, 21 de agosto de 2014

El derecho a una casa



En esta su única y hasta el año pasado inédita novela, Woody Guthrie escribe como canta.
Escribe sobre mujeres y hombres empobrecidos, que se sostienen mutuamente en el amor y en la lucha frente a un mundo endurecido por la propiedad privada como el sol endurece sus magras tierras de cultivo.
Escrita en 1947, la reivindicación de un lugar donde vivir a salvo de los caprichos de la naturaleza, sí, pero sobre todo de las arbitrariedades del capitalismo, resuena hoy con la misma intensidad que entonces:

      - [...] me parece que podríamos juntarnos todos y conseguir que se hagan unas leyes que den a la gente, a todo el mundo, tierra suficiente para poderse construir una casa en ella.
      - Y todo el mundo se apresuraría a venderla para conseguir dinero para jugar o para emborracharse, o para follar... -dijo Tike-. Jugar, beber, follar.
      - La ley debería dejar claro -dijo Ella May- que si se te ocurría venderla la tierra volvería a ser propiedad del gobierno, y no de algún viejo avaro acaparador de dinero.
      - Si el gobierno concediera parcelas de terreno hoy mismo, los bancos volverían a hacerse con ellas en un par de meses -dijo Tike, riendo.
      - Y si sucediese eso -dijo Ella May ladeando la cabeza- el gobierno debería quitárselas a los bancos y dárselas de nuevo a la gente. ¿Para que le pagamos, si no? Para que vayan de pesca.
      - Para que follen -dijo Tike. Y volvió a echarse a reír.

La casa de tierra, de adobe, soñada por Tike, frente a la casa de madera y cartón en la que viven él y Ella May, representa esa conquista.



This land is your land, esta tierra es vuestra, cantaba Guthrie en 1940, acompañado de su guitarra con el lema "Esta máquina mata fascistas".



This land is your land This land is my land
From California to the New York island; 
From the red wood forest to the Gulf Stream waters 
This land was made for you and Me.

As I was walking that ribbon of highway, 
I saw above me that endless skyway: 
I saw below me that golden valley: 
This land was made for you and me.

I've roamed and rambled and I followed my footsteps 
To the sparkling sands of her diamond deserts; 
And all around me a voice was sounding: 
This land was made for you and me.

As I went walking I saw a sign there 
And on the sign it said 'Private Property.' 
But on the other side it didn't say nothing, 
That side was made for you and me.


When the sun came shining, and I was strolling, 
And the wheat fields waving and the dust clouds rolling, 
As the fog was lifting a voice was chanting: 
This land was made for you and me.

Falta mucho para que el derecho a un trozo de tierra, hoy el derecho a una vivienda, se haga realidad.
Habrá que seguir cantándolo, gritándolo.



lunes, 18 de agosto de 2014

En un metro de bosque... o un poco más



Ha sido una de las mejores lecturas, no sólo de este verano sino de hace mucho tiempo.
En un metro de bosque es la crónica de un año de observación informada y paciente de un espacio de un metro de diámetro situado en el corazón de un bosque primario en las colinas de Tennessee, convencido de que es posible "la búsqueda de lo universal en lo infinitesimalmente pequeño".
Desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre, en primavera, en verano, en otoño y en invierno, de día y de noche, Haslkell se ha sentado en el mismo lugar aplicando unas sencillas reglas: "guardar silencio, molestar lo mínimo; no matar, no mover de sitio los animales y no cavar en el mandala ni arrastrarse por él".
El resultado es un libro inclasificable: cuaderno de campo científico, ensayo filosófico, prospección espiritual... En sus páginas conviven cómodamente Darwin y Thoreau, Blake y Buda.


Yo, que carezco de los conocimientos de Haskell, pero también de su capacidad de observación, debo suplir mi ignorancia con un mayor radio de acción. Debo moverme más para poder ver sólo una parte de lo que él es capaz de observar sin moverse de su mandala..
Y así, a base de desgastar suela y músculo, puedo ver ciervos...





Corzos...



Jabalíes...


O rebecos...


En todo caso, ya sea a una escala o a otra, a partir de un espacio más o menos limitado, comparto plenamente una de las principales conclusiones de Haskell:

"Solo mediante el examen de la estructura que nos sostiene y que nos sustenta podemos ver cuál es nuestro sitio y, por lo tanto, nuestras responsabilidades. Vivir de cerca el bosque nos da la humildad necesaria para situar nuestra vida y deseos en ese contexto más amplio que inspira todas las grandes tradiciones morales".

sábado, 26 de julio de 2014

Cuerpos

CUERPOS INÁNIMES

Dicen que en el PSOE están pasando cosas, cosas que tienen que ver el cambio, la renovación, el impulso y el futuro. Pero yo sólo veo más de lo mismo. Es por eso por lo que no he escrito nada al respecto, aunque he estado esperando la ocasión de hacerlo. Porque lo que veo es más de eso mismo que ha reducido al PSOE a la condición de cuerpo político inánime.
He escuchado a muchas y a muchos decir "hemos hecho cosas mal", pero a nadie aclarar a qué cosas se refieren. Y así no hay forma de renovar nada.

CUERPOS (Y ESPÍRITUS) DESTROZADOS

Lo denuncia sin tapujos Yehuda Saúl, exsoldado y fundador de la ONG israelí Breaking the Silence: "Mis amigos y yo aprendimos como soldados a ver a cada palestino como a un enemigo, y por tanto un objetivo legítimo"
Lo que está ocurriendo en Gaza es terrible. Sólo tiene una denominación: terrorismo de estado, o genocidio, o crimen contra la humanidad.
En 1988 el profesor de la Universidad de Tel Aviv Elie Barnabi escribía un ensayo titulado Carta de un amigo israelí al amigo palestino (Muchnik Editores, Barcelona 1989) en el que se hacía la pregunta que todas y todos nos hacemos, y para la que no encontramos respuesta: "¿Cómo pudo la sociedad judía, en principio más sensible que cualquier otra a las injusticias, por su propia experiencia histórica y a la vista de los principios en los que pretende fundar su Estado, cómo pudo llegar a esto?".
Porque lo cierto es que la "limpieza étnica de Palestina" denunciada por el historiador israelí Ilan Pappé continúa hoy, y no ha cesado desde 1948. 
Son los activistas por la paz como Saúl, los académicos como Pappé o Barnavi, los artistas como Barenboim, los que vuelven radicalmente injusto cualquier atisbo de antisemitismo cuando de denunciar las matanzas en Gaza se trata. Pero nadie puede escudarse en el rechazo del antisemitismo para no alzar su voz contra esas injustificables matanzas.

CUERPOS EXTRAÑOS



Acabo de terminar Los cuerpos extraños. Bevilacqua me recuerda cada vez más al Alatriste de Pérez Reverte. En el siglo XVII el soldado de fortuna, en el siglo XXI el brigada de la Guardia Civil, la sociedad española de entonces y de ahora no parece haber cambiado en lo fundamental.
Este párrafo, ya al final del libro, me ha llevado a pensar en ese otro político que en 34 años no ha encontrado el momento oportuno para regularizar sus cuentas.

"De todos modos, las cosas no pintaban bien para él. Desmintiendo esa imagen de heterodoxo benefactor del común que había intentado proyectar durante su detención, la investigación de su patrimonio detectó cuentas en las islas del Canal y en Suiza, en las que guardaba la sustanciosa retribución que le había correspondido por favorecer con discreción y eficacia los negocios de la red criminal. Él venía a ser su carta de más peso, la que reservaban para engrasar y favorecer operaciones estratégicas como el casino que había frustrado la rocosa fidelidad a sus ideas de aquella alcaldesa. A alguno le sorprendería el contraste entre los persuasivos discursos de Grau en torno a la regeneración de la política y aquel gesto obsceno de llenarse el bolsillo. No a quien, como yo, llevaba ya unos cuantos años viendo a los seres humanos mentir con desparpajo y rotundidad sobre casi todo".


CUERPOS CANSADOS

No digo ni que sí ni que no.
En principio, y aunque aún me quedan dos o tres días de curro la semana que viene, esta es la despedida hasta dentro de unos cuantos días, unas cuantas ascensiones, unas cuantas cervezas y unas muchas lecturas.
Pero vete a saber...