sábado, 28 de mayo de 2016

Entre dos mundos: cuatro libros fronterizos

Recupero algunas lecturas de hace semanas, y las relaciono con alguna más reciente. Son cuatro libros muy distintos por su autoría, temática y estilo, pero los cuatro comparten, creo, una característica: están escritos en la frontera entre dos mundos, y sus autores (una autora y tres autores) han sabido expresar esa experiencia de ser a la vez testigos y observadores de las vidas que, por distintas circunstancias, deben habitar los espacios donde interseccionan realidades socioculturales muy diversas, en ocasiones antagónicas.


Noches sin dormir (Seix Barral, 2015), de Elvira Lindo, nace de una frustración; una frustración experimentada no tanto personalmente, cuanto de forma vicaria. Seguir los movimientos de la autora por la ciudad de Nueva York me lleva a pensar que se trata de una mujer con una enorme capacidad de adaptación, lo que la permite asumir y practicar con rapidez y relativa naturalidad los códigos de una sociedad que no es la suya -"Yo llevo la tarjeta de crédito en la mano, que es el rayo paralizador contra toda desconfianza americana"-, pero también a disfrutar con los genuinos encuentros y contactos que le ofrece la ciudad: desde la comunidad española con la que se encuentra habitualmente hasta Julian, el camarero-novelista, o Dani, su peluquero.
Pero no ha sido ese el caso de su marido, Antonio Muñoz Molina: "No ha hecho amigos aquí, no ha sentido la Universidad de Nueva York como un lugar cálido. No alcanzo a comprender esa aspereza universitaria. [...] Antonio se va sin haber hecho un amigo verdadero entre sus colegas. A mí me parece frustrante. No ha sido así con los alumnos, que lo adoran, cierto que proceden todos ellos de países latinoamericanos y aún no tienen el cuerpo acostumbrado a pasear por la vida protegidos por esa burbuja que ampara y aísla a cada uno de los ciudadanos neoyorquinos".
El texto, ágil, está lleno de reflexiones personales, pero también de aguda descripciones etnográficas, presentándonos una ciudad a ratos asfixiante y desolada, a ratos convertida en un pequeño pueblo, con su mercadillo de granjeros en Columbia, la librería de viejo en el bulevar Isaac Bashevis Singer, o la figura de Jimmy, el sereno que vela por la seguridad en la calle 107, en el West End.
El texto se acompaña de fotografías de la autora, sorprendentemente hermosas. Algunas, como esta de la página 28, me recuerdan a una de las características ilustraciones del icónico Norman Rockwell.


http://elpais.com/elpais/2015/11/27/fotorrelato/1448639789_152551.html#1448639789_152551_1448640459

Otras, como esta de la página 33, casi podrían pasar por una escena de Hooper.

http://cultura.elpais.com/cultura/2015/11/24/actualidad/1448388957_724506.html 

En fin, un libro con el que he disfrutado mucho, y que tenía que haber comentado hace tiempo, Bueno, pues ya está.

Portada La piel de la frontera

Otro libro que tenía pendiente es La piel de la frontera, de Francesc Serés (Acantilado, 2015). Entre Aragón y Cataluña, entre los ríos Cinca y Segre, en el espacio rural y agrícola que configuran la comarca de los Monegros y las localidades de Fraga, Sariñena o Monzón, Francesc Serés nos introduce en el durísimo mundo de la inmigración marroquí, argelina, gambiana, maliense o rumana, desplazada hasta trabajar en el campo y malviviendo en unas condiciones tan duras que desafían cualquier aproximación a las mismas que no sea directa, inmediata, física, sobre el mismo terreno:
La teoría está muy bien, pero nunca llega hasta aquí. Teorizamos y leemos los metros de estantería de antropología postmoderna que haga falta, nos hacen tragar la sociedad líquida, la pluriculturalidad y todos y cada uno de los neologismos que se acuñan, pero después un hombre te da el pasaporte que lleva dentro de los pantalones envuelto en una bolsa de plástico sudada, una bolsa que apesta porque el sudor apesta, la ropa apesta, y la hierba y los campos apestan. Y la teoría falla donde la camisa sudada se pega a la piel, dos mosquitos buscan agujeros  entre las fibras para llegar a la piel. Y toda la teoría y las buenas intenciones la cargan dos muchachos que van casi desnudos por la vera del camino del río con un fardo de cañas talladas en la cabeza para hacerse una cabaña, desde Mali hasta Alcarràs, ésa es la conclusión, aún no lo sabemos, pero desde Mali hasta Alcarràs la distancia es mínima. No hay teoría, porque no cabe, no hay distancia y la conclusión es clara: mañana podemos ser nosotros quienes carguemos las cañas, y también llevaremos una nube de mosquitos que no nos dejará vivir.

Así y todo, entre tanta dureza Serés descubre, en la cotidianidad de las vidas de las gentes que habitan esos pueblos, gestos y actitudes que nos permiten atisbar la perdurable capacidad de acogida, reconocimiento y encuentro de las que disponemos los seres humanos:
Anna lleva mucho tiempo aquí. Vino con su marido, que observa el bar, sonríe y nos mira a los ojos desde la fotografía que cuelga de la pared. Se mató hace cuatro años en un accidente. Me acuerdo, no puedo evitar imaginármelo detrás de la barra. Esta gente es una institución, forma parte de lo que fue, no hay otra definición posible, la primera línea de fuego, los que han ido encajando  todo el cambio, tenderas que han fiado, gente que ha guardado pasaportes y dinero, que ha recogido ropa y ha evitado, año tras año, que se quemase todo el sotobosque que las distintas administraciones han ido descuidando... Cuando hablan de la sociedad civil es para morirse de risa. La sociedad civil pasa por el bar Casanova y el camino del río de Alcarràs, viene desde Calaf y Castellfollit de Riubregós, y termina resumiéndose en una barra de bar que es toda su vida. Su marido sonríe a una generación de inmigrantes desde la pared.

Escribre Serés: Los fines del mundo no son lineales, son un conjunto de agujeros negros distribuidos de manera más o menos errática por toda la superficie de la Tierra. Los Monegros son uno de ellos. Su libro es la mejor guía para adentrarnos en uno de esos agujeros negros. Eso sí: la experiencia no nos dejará fríos.



El tercero de los libros que hoy quería compartir es El Volga nace en Europa, de Curzio Malaparte (Tusquets, 2015). Perfecto ejemplo de la doctrina mussoliniana del vivere pericolosamente, el libro se compone de dos partes relacionadas por la temática que abordan, la Segunda Guerra Mundial vista desde la perspectiva del ejército italiano, pero en un caso nos encontramos con una serie de crónicas periodísticas escritas durante la campaña alemana contra la Rusia soviética, en la que Malaparte participó como corresponsal del Corriere della Sera, mientras que en el segundo, un relato titulado "El sol está ciego", el autor novela la guerra en los Alpes entre Italia y Francia.
En ambos casos, nos encontramos con unas páginas escritas con pulso por un autor que, fascista convencido durante la guerra, se convirtió tras esta en crítico de la dictadura, cercano al comunismo.



Y para acabar, el último libro de Erri de Luca, autor ya muy citado en este blog. En este libro corto, titulado Y dijo (Sígueme, 2016), Erri de Luca recrea, entre la creación literaria y la investigación filológica, la salida de Egipto y la ruta por el desierto del pueblo judío, con especial atención a la recepción de los Mandamientos. Lleno de sugerencias y de sorprendentes giros, su lectura de los preceptos recibidos por Moisés en el Sinaí superan el espacio de la creencia para convertirse en principios transculturales, aplicables al hoy y al aquí de cualquier lectora o lector. No olvidemos que el autor no es ni judío no creyente, como el mismo advierte en las páginas finales del libro:
Del judaísmo comparto el viaje, no el puerto de llegada. Mi lugar no está en la tierra prometida, sino en los márgenes del campamento. [...] Si tuviera que elegir dónde y cómo nacer, siempre diría lo mismo: en el Sinaí como extranjero. No debo pertenecer, estoy como los decimoterceros, fuera de la docena de los convocados. Mi pasaporte para el viaje es seguir aparte.

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Así pues, cuatro lecturas fronterizas. a disfrutarlas.


martes, 24 de mayo de 2016

Ganadización y turismo de extinción

Portada_Bufalos-web

La colección "Libros salvajes" de Errata Naturae no decepciona. Ya hemos hablado aquí de dos libros anteriores de la misma colección, Tristeza da la tierra y Mis años grizzly. Ahora he terminado Los búfalos de Broken Heart, una historia extraordinaria sobre la recuperación del búfalo y su uso como recurso también económico, pero no en el marco de la lógica industrial, capitalista y productivista que impera en la ganadería actual, sino desde una perspectiva lo más cercana posible a la cultura y las prácticas que durante siglos caracterizaron la relación entre los pueblos nativos y la naturaleza de las Grandes Praderas. Tres fragmentos significativos:

Ganadizar a los búfalos volvería a despojar esta tierra de sus principales valores, su extensión y su naturaleza salvaje. Aplicar el modelo del ganado a los búfalos sólo serviría para garantizar que las Grandes Llanuras siguieran siendo un mero centro de beneficios para una gente que sabía muy poco sobre ella y a la que no le importaba nada su singularidad.

La combinación aleatoria de paisaje y clima que ofreció sustento a Caballo Loco, Nube Roja y Toro Sentado se parece más al modelo de producción de la industria vinícola que al de la industria ganadera. Mientras que el modelo de la ganadería se esfuerza por crear un filete idéntico al resto de filetes mediante la estandarización de los procesos, el modelo vinícola celebra las diferencias que la naturaleza confiere a sus productos.

Adam Smith no estaba completamente en lo cierto: lo que es bueno a nivel económico para un individuo no siempre es bueno para la sociedad en la que vive. Yo vivo en una tierra suspendida entre las leyes de la naturaleza y las leyes de la economía. Las praderas norteamericanas son demasiado frágiles para ser tratadas como una fabrica, y su degradación ha dañado el bienestar público hasta un punto que aún no imaginamos. Su restauración es de vital importancia.

Contraste absoluto con el proyecto de explotar para el turismo de cruceros de superlujo (sólo los billetes estarían entre 26.800 y 155.000 euros) el deshielo del Ártico por el calentamiento global. Proyecto que Michael Byers, que ocupa la cátedra Canada Research in Global Politics and International Law en la Universidad de British Columbia, en Vancouver, cuestiona frontalmente y califica de "turismo de extinción". Puede leerse aquí su artículo "Arctic cruises: fun for tourists, bad for the environment".
Los proyectos para aprovechar la apertura del mítico paso del Noroeste como consecuencia del cambio climático no sólo suponen una amenaza para las comunidades inuit y para el frágil ecosistema ártico. Son, sobre todo, una muestra más de esa "desmesura de los modos de producción y de consumo dominantes, que son sobre todo los de los dominadores" (Serge Latouche, Límite, Adriana Hidalgo editora, 2014) sin cuya autolimitación el colapso de la era del Antropoceno está cada día más cerca.

jueves, 19 de mayo de 2016

Reconstruyendo capacidades endógenas


El martes nos juntamos 40 o 50 personas en la Casa de Cultura de Sodupe para empezar a pensar sobre las posibilidades de impulsar proyectos de desarrollo rural en la comarca de Encartaciones. Se trata de un territorio extenso, pero con poca población, con déficits históricos de identidad y graves problemas socioeconómicos. No se trataba de arreglar todo esto, pero sí de empezar a abordar esta situación desde claves nuevas y con voluntad de continuidad. Lo que nos contaron las mujeres de  El Colletero resultó especialmente iluminador. También fue muy interesante escuchar las experiencias de Muskilu y de Alkarlanda.
Por mi parte, tan sólo pretendía delinear un marco que nos permita sostener que pensar en clave de desarrollo endógeno no es querer volver al pasado, sino situarse decididamente en una apuesta de futuro. Este es el guión en el que basé mi intervención, titulada RECONSTRUYENDO CAPACIDADES ENDÓGENAS: EL DESARROLLO LOCAL COMO PROYECTO DE SOCIEDAD:

[1] En el principio fue la suficiencia. Max Weber en La ética protestante y el espíritu del capitalismo:

El primer enemigo a la vista contra el cual hubo de luchar el “espíritu” capitalista —considerado como un nuevo tipo de vida con sujeción a ciertas reglas, subordinado a una “ética específica— fue aquel hecho, parecido en mentalidad y en conducta que podría calificarse como “tradicionalismo” […] la aspiración del individuo no es ganar más y más dinero, sino continuar su existencia pura y llanamente como siempre lo hizo, obteniendo sólo lo necesario para pagar sus gastos.

Esta idea de la suficiencia es recuperada ahora por Robert Skidelsky y Edward Skidelsky en su libro ¿Cuánto es suficiente?.

En tiempos de Keynes, el comercio era, en general, complementa­rio; ahora es, en su mayor parte, competitivo. Los capitalistas de los países ricos han estado externalizando la fabricación y algunos servi­cios a los países pobres, donde la mano de obra es mucho más barata. Estos bienes y servicios más baratos son luego importados a los países ricos. En estas condiciones, el libre comercio es a costa de empleos en los países ricos, ya que los salarios no pueden ser lo bastante flexibles para mantener un pleno empleo continuo en un escenario de compe­tencia por sueldos bajos. E incluso aunque los empleos destruidos pue­dan siempre reemplazarse, sigue vigente la cuestión de si los nuevos empleos son de la misma calidad que los antiguos.
El libre comercio no es necesariamente beneficioso tampoco para los países pobres. El mayor problema es que les impide proteger sus incipientes industrias. [...] Ningún país se ha con­vertido en rico con un régimen de libre comercio. Han entrado en el mercado global desde un punto de partida de riqueza inicial, no de po­breza.
La conclusión que extraemos es que, para cumplir los requisitos de la buena vida, tendremos que apartarnos de las orillas de la integración económica, al menos mientras la igualación de las situaciones de unos y otros países sea una realidad, no una simple aspiración. Los países desarrollados deberán basarse en mayor medida en sus propios medios de producción para satisfacer sus necesidades; las economías de merca­do en vías de desarrollo deberán abandonar sus modelos de crecimien­to de la exportación, que se apoyan en una demanda de consumo en perpetuo crecimiento en los países desarrollados. Si los países ricos se integran menos con los pobres, lo más probable es que estos salgan beneficiados. Aun deberíamos, sin embargo, mantener nuestros mercados abiertos a los países más pobres de África, lo que puede hacerse prácticamente sin coste para nosotros. La dimen­sión de la economía de la totalidad del África subsahariana es menor que la de Bélgica.
Vamos a retroceder momentáneamente. En el mundo de la suficien­cia imaginado por Keynes, la rentabilidad de las inversiones cae hacia cero. El principal objetivo del ahorro sería cubrir las necesidades de la vejez y reemplazar productos ya existentes. El desarrollo de nuevos productos podría generar algunos beneficios. Sin embargo, en estas condiciones, el principal incentivo para «seguir teniendo determina­ción económica para otros después de que haya dejado de ser razona­ble para uno mismo» sería ayudar a los más pobres a escalar hasta el nivel de suficiencia que nosotros ya hemos alcanzado.


[2] Principio ético y ecológico. Límites al crecimiento, insostenibilidad de nuestros modos de vida.

Gandhi hablaba del swadeshi o autosuficiencia. Diseñada inicialmente como una forma de oposición al dominio británico, esta idea, consistente en no comprar productos textiles importados promoviendo la producción propia de la ropa (la famosa imagen de Gandhi con la rueca), generó la fundación de numerosas asociaciones comunales, cuyo objetivo era lograr su autosuficiencia en la mayoría de los bienes de consumo que una persona necesita.
Uno de los principios básicos de Gandhi es que "la tierra proporciona lo suficiente para cubrir las necesidades de todos los hombres, pero no la codicia de cada hombre". Dada la escasez de los recursos, la producción no puede aumentar indefinidamente. La psicología de la abundancia es un fenómeno irracional. Los principios fundamentales de la actividad económica se basan en las necesidades y no en la abundancia. La abundancia genera desigualdad ya que está basada en distorsiones. La codicia procede del deseo de obtener la abundancia. Aquí, la psicología puede desempeñar un papel crucial. Los valores que condicionan el espíritu pueden cambiar los comportamientos humanos. El objetivo gandhiano de lograr el swaraj (cada país alcance la independencia económica) proporciona límites a las necesidades humanas).

Pensemos en nuestra huella ecológica. “La Comunidad Autónoma del País Vasco muestra unas pautas de consumo globalmente insostenibles, pues para satisfacer sus necesidades está comprometiendo recursos de otras regiones o de otras generaciones. Esto supone que si todos los habitantes del planeta siguiesen las mismas pautas de consumo que los habitantes de la Comunidad Autónoma del País Vasco, la superficie biológicamente productiva del planeta debería ser 2,5 veces mayor que la disponible”. IHOBE, La huella ecológica de la CAPV (2005).

¿Exige esta perspectiva de desarrollo endógeno el decrecimiento y la desurbanización. Cuestión a deliberar, en debate. Lo que está claro es que exige cambios profundos en nuestros modelos de organización del territorio, la producción y el consumo. ¿Cuánto de profundos? Distintas perspectivas:

- Quizá podamos capear el derrumbe erigiendo estructuras pequeñas, autónomas, que dañen lo menos posible el medio ambiente. Es una labor que se logrará mediante la creación de comunidades que, si disponen de una agricultura sostenible, puedan en la medida de lo posible apartarse del consumismo y ser en gran medida autosuficientes. (Ch. Hedges, La muerte de la clase liberal, Capitán Swing, 2015).

- En nuestras latitudes, el modelo de ordenación del territorio que se ha demostrado sostenible durante siglos es el mosaico conformado por áreas agrícolas, forestales y pastos unidos por márgenes, acequias, ríos, etc. y, entre medio, los núcleos urbanos compactos y complejos (el grado de complejidad funcional y de diversidad de actividades ha dependido siempre del tamaño poblacional) que en el territorio se configura como una red polinuclear de pueblos y ciudades. Hacer más campo y a la vez más ciudad, sería la síntesis de los dos modelos, el urbano y el territorial, en tránsito hacia la sostenibilidad. La experiencia demuestra que estos dos modelos pueden mantenerse y desarrollarse si el modelo de movilidad potencia la configuración de nodos o núcleos urbanos, frenando el paso a la dispersión urbana.
El refuerzo del carácter polinuclear del modelo de implantación urbana requiere crear 
nuevas centralidades en las tramas de baja densidad mediante la introducción de actividades y la redensificación de áreas determinadas. (Libro Verde de medio ambiente urbano. Ministerio de Medio Ambiente, 2007.

[3] Basar todas nuestras apuestas de futuro en la competencia exterior y en atraer factores exógenos (inversiones, marca ciudad, atractividad, etc.) es arriesgarlo todo en un juego incontrolable. Capitalismo de casino.

La consejera de Desarrollo Económico y Competitividad, Arantza Tapia, ha calificado hoy de "decepcionante" la actitud de ArcelorMittal, a la que ha exigido un "plan conjunto" sobre todas sus plantas en Euskadi y que "facilite" la entrada de "otros agentes" que "pudieran estar interesados" en continuar con la actividad (Deia, 14 de Mayo de 2016).

Ya conocemos bien esa experiencia en Enkarterri: Pealpack y Alipack, Reckitt, Pastguren, Virtisu.

Creciente disociación entre crecimiento económico y bienestar social.

- Wilkinson y Pickett, Desigualdad: El bienestar promedio de nuestras sociedades ya no depende del ingreso nacional o del crecimiento económico. Eso es muy importante en países pobres, pero no el mundo desarrollado. Sin embargo, las diferencias entre nosotros y dónde nos ubicamos en relación con unos a otros ahora importan muchísimo.

- Entre 2007 y 2013, los años más duros de la crisis, la riqueza privada en Europa ha pasado de 54,5 billones de euros a 56 billones de euros: 1,5 billones de euros más. Informe del banco de inversiones suizo Julius Baer.

[4] Problema de escala: más fácil ser autosuficientes a unas escalas que a otras. A escala comarca, podemos aspirar a reducir nuestra exodependencia. ¿Como avanzar en este camino en Encartaciones?

· Aprender de otras zonas. Buenas prácticas. Algo de lo que vamos a hacer hoy con las experiencias que se van a presentar. Másinformación:
http://www.magrama.gob.es/es/desarrollo-rural/publicaciones/publicaciones-de-desarrollo-rural/LIBRO_EXPERIENCIAS_INNOVADORAS_RRN_tcm7-209976.pdf
Revista Desarrollo Rural y Sostenible. http://www.magrama.gob.es/es/ministerio/servicios/publicaciones/rev_numero_art.asp?codrevista=DRS
1erSimposio Ibérico “Agroecología, Municipalismo y Desarrollo Rural: Experiencias de valor y estrategias de apoyo al autoempleo y transición agroecológica”. Lugo, 12 y 13 diciembre 2014. http://www.tierrasagroecologicas.es/web/wp-content/uploads/2015/04/Documento-sintesis-simposio-Lugo-vweb3.pdf

- Desarrollar una cultura de la sistematización de prácticas.
Sistematización de Experiencias Locales de Desarrollo Rural. Guía Metodológica Revisada y Aumentada, Berdegué, Julio A.; Ocampo, Ada; Escobar, Germán. http://preval.org/files/guia_metodologica.pdf
Daniel López y Guillem Tendero, Sembrando Alternativas. Un pequeño manual práctico para la Dinamización Local Agroecológica (2013). https://seminariodlae.files.wordpress.com/2013/11/manual-dlae-2013.pdf
Daniel López García. Lo agrario... ¿pertenece al pasado o al futuro?, Papeles de relaciones ecosociales y cambio global Nº 131 2015, pp. 61-72. http://www.revistapapeles.es/detalle.aspx?content=137

· Conectar necesidades sociales no cubiertas por el mercado con capacidades no demandadas por el mercado – Nuevos yacimientos de empleo. Impulsar un diagnóstico propio para la comarca.

· Conectarse, acumular fuerzas, empezando por lo más próximo: participar en los Landa Topaketa, espacios de encuentro e intercambio entre el tejido vasco relacionado con el desarrollo rural y la agricultura sostenible (tanto a nivel mundial como vasco). El último celebrado el 14 del pasado mes de abril. http://www.elankidetza.euskadi.eus/x63-content7/es/contenidos/informacion/encuentros/es_def/index.shtml

· Construir poder social y político. Influir sobre las políticas públicas. Influir sobre las dinámicas económicas. Vía campesina. http://viacampesina.org/es/

[6] Cuestión de valores. Opción vital. Compromiso con el lugar en que habitamos..

Abandonar la perspectiva de la escasez incorporada en la economía, que hace que idolatre la eficiencia. En vez de eso, nos pre­guntamos: ¿cómo puede una sociedad que ya tiene «suficiente» pen­sar acerca de la organización de su vida colectiva?.
Este libro pretende contribuir a que hagamos un replanteamiento de lo que queremos de la vida: para qué sirve el dinero y qué significa «buena vida».
¿Exigiría este cambio de dirección el apoyo de la religión? Posible­mente. ¿Podría una socie­dad completamente desprovista de impulso religioso despertarse y lan­zarse a la búsqueda del bien común? Lo dudamos (SKIDELSKY).
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Espero que la gente de Cáritas Encartaciones continúe con la iniciativa, y que las personas que asistieron a la jornada (entre ellas algún alcalde, lo cual es muy de agradecer, pero también jóvenes con proyectos agroecológicos, veteranos ganaderos con ganas de seguir manteniendo vivos sus terrenos y actividades) se animen a acompañar y liderar la iniciativa. Habrá que hacer experimentos, o innovación social, como ahora decimos.

martes, 17 de mayo de 2016

La novia del lobo



La editorial Nórdica lleva tiempo ofreciéndonos unos libros que son auténticas joyitas.
Este es el caso de La novia del lobo, novela corta de la escritora finlandesa Aino Kallas. Una poética recreación del universo mágico en el que se desenvolvía la vida cotidiana de las comunidades rurales estonias, rodeadas de bosques poblados de brujas, espíritus y demonios.
De esta obra se ha escrito: "El relato nace de los viejos mitos de los hombres lobo en Estonia, pero es también una metáfora de la ausencia de libertad de las mujeres". La verdad es que la historia resulta tan poderosa como evocadora.
Las magnificas ilustraciones de Sara Morante son el complemento perfecto de una lectura más que recomendable.


lunes, 16 de mayo de 2016

Seis días: una excelente novela sobre los disturbios de 1992 en Los Ángeles



Ryan Gattis. Seis días. Seix Barral, Planeta 2016.

Esta novela nos sumerge en los seis días de disturbios que sacudieron a la ciudad de Los Ángeles en 1992, cuando un jurado absolvió a los cuatro agentes de policía que aparecieron en unas grabaciones tomadas por el videoaficionado George Holliday, mientras propinaban una brutal paliza al taxista negro Rodney King.
Un libro excelente. Escrito con el pulso narrativo de los mejores thrillers, la manera en que a lo largo de la obra se entrecruzan las vidas de sus 17 personajes, protagonista cada uno de ellos de un capítulo, es magistral.
Y como escenario Los Ángeles, ciudad icónica, biótopo de replicantes y blade runners, ciudad de cuarzo, sueño y pesadilla americana.

Y luego Los Ángeles tiene otra cosa. Es gigantesco, pero todo el mundo se queda en su pequeña parcela. Hay manzanas enteras donde la gente solamente habla español o etíope, o lo que sea.
Es como si cada raza fuera un boxeador, y cuando pasa eso, cuando uno adopta esa mentalidad, es fácil ver a todos los demás como oponentes, como alguien a quien derrotar, porque, si no, no te llevas la parte que te corresponde. No obtienes tu premio, ¿sabéis?
Y quizá ésa sea la clave, en pocas palabras, como dice la gente.
Agarras a un puñado de personas de todas partes del mundo, las colocas a cada cual en su parcela sin dejarles que se mezclen ni que se comuniquen, y todos se pondrán a competir, porque, joder, en Los Ángeles todo el mundo anda siempre metido en chanchullos.

domingo, 15 de mayo de 2016

¿Hay que reformar la RGI?


El DIARIO VASCO se aproxima hoy a la cuestión de la posible reforma de la Renta de Garantía de Ingresos. La periodista que firma el trabajo, Arantxa Aldaz, siempre ha abordado estas temáticas con seriedad.

Las preguntas planteadas han sido estas:

1¿La RGI necesita ser reformada?
2¿En qué sentido deberían ir los cambios?
3¿Sacar a los colectivos de pensionistas y beneficiarios en situación de exclusión social crónica va a mejorar el funcionamiento de Lanbide? ¿Qué efecto puede tener?

Y estas mis respuestas:

1. Entre las reformas entendidas como adaptaciones, hay que ir limando las más llamativas aristas como, por ejemplo, los millones de euros pagados de más por Lanbide a muchas personas beneficiarias, pagos que luego deben ser reclamados a estas, con lo que esto supone para unas economías familiares tan precarias. O la mejora en su capacidad de intermediación laboral. Y sí, vale, también todo lo que tenga que ver con la persecución del fraude, por más que sea anecdótico. Pero no creo que estas sean las reformas que de verdad hay que hacer. Al contrario de lo que plantea la doctrina dominante, que pretende vincular más estrechamente el cobro de la RGI con la activación para el empleo, estoy cada vez más convencido de que un mercado de trabajo cada vez más desregulado, incierto y precario, hace objetivamente imposible esa vinculación. La condena al fracaso.

2.En un contexto de precarización creciente del mercado de trabajo, una RGI vinculada de manera expresa a la activación para el empleo puede acabar convertida en una subvención a la contratación precaria, en una especie de complemento con dinero público a los salarios insuficientes. En este momento ya hay más de 10.000 personas que están trabajando y, aún así, cobran unos sueldos tan bajos que los complementan con la RGI. Yo soy partidario de ir ensayando el camino inverso: buscar la manera de desvincular la garantía de ingresos del empleo. Mi ideal sería avanzar hacia una renta básica de ciudadanía, entendida como un derecho.

3. Parece evidente que si se saca a las y los pensionistas, algo más de 15.000 perceptores, la gestión de Lanbide se simplificaría. Si a estos añadimos las personas que puedan ser definidas como «inempleables» (algo, por otra parte, bastante más complejo que lo anterior), la carga de gestión se vería mucho más reducida, al menos en su dimensión cuantitativa. Pero, como ya he indicado, el problema estructural es otro. Es el mercado de trabajo el que genera precariedad y exclusión. Aunque su gestión pueda aligerarse, Lanbide va a seguir enfrentándose al mismo problema: el de un mercado de trabajo estructuralmente exclusógeno. Pensemos en las más de 2.000 personas con estudios universitarios dadas de alta en Lanbide. Que hagan la prueba con estas personas, en principio con buenas condiciones para la empleabilidad. Y ya me contarán cuántas encuentran empleo y en qué condiciones.

También han participado en la consulta Fernando Fantova (Consultor social y exviceconsejero del PSE), José Emilio Lafuente (Cáritas) y Alfonso López (Red Europea de Lucha contra la Pobreza - EAPN). Para seguir dialogando.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Igualdad de posiciones




DE LA INTRODUCCIÓN

Existen en la actualidad dos grandes concepciones de la justicia social: la igualdad de posiciones o lugares y la igualdad de oportunidades. Su ambición es idéntica: las dos buscan reducir la tensión fundamental que existe en las sociedades democráticas entre la afirmación de la igualdad de todos los individuos y las inequidades sociales nacidas de las tradiciones y de la competencia de los intereses en pugna. En ambos casos se trata de reducir algunas inequidades, para volverlas si no justas, al menos aceptables. Y sin embargo, esas dos concepciones difieren profundamente y se enfrentan, más allá de que ese antagonismo sea a menudo disimulado por la generosidad de los principios que las inspiran y por la imprecisión del vocabulario en que se expresan.
La primera de estas concepciones se centra en los lugares que organizan la estructura social, es decir, en el conjunto de posiciones ocupadas por los individuos, sean mujeres u hombres, más o menos educados, blancos o negros, jóvenes o ancianos, etc. Esta representación de la justicia social busca reducir las desigualdades de los ingresos, de las condiciones de vida, del acceso a los servicios, de la seguridad, que se ven asociadas a las diferentes posiciones sociales que ocupan los individuos, altamente dispares en términos de sus calificaciones, de su edad, de su talento, etc. La igualdad de las posiciones busca entonces hacer que las distintas posiciones estén, en la estructura social, más próximas las unas de las otras, a costa de que entonces la movilidad social de los individuos no sea ya una prioridad. Para decirlo en pocas palabras, se trata menos de prometer a los hijos de los obreros que tendrán las mismas oportunidades de ser ejecutivos que los propios hijos de los ejecutivos, que de reducir la brecha de las condiciones de vida y de trabajo entre obreros y ejecutivos. Se trata menos de permitir a las mujeres gozar de una paridad en los empleos actualmente dominados por los hombres que de lograr que los empleos ocupados por las mujeres y por los hombres sean lo más iguales posible.
La segunda concepción de la justicia, mayoritaria hoy en día, se centra en la igualdad de oportunidades: consiste en ofrecer a todos la posibilidad de ocupar las mejores posiciones en función de un principio meritocrático. Quiere menos reducir la inequidad entre las diferentes posiciones sociales que luchar contra las discriminaciones que perturbarían una competencia al término de la cual los individuos, iguales en el punto de partida, ocuparían posiciones jerarquizadas. En este caso, las inequidades son justas, ya que todas las posiciones están abiertas a todos.[…] En este modelo, la justicia ordena que los hijos de los obreros tengan el mismo derecho a convertirse en ejecutivos que los propios hijos de los ejecutivos, sin poner en cuestión la brecha que existe entre las posiciones de los obreros y de los ejecutivos. Del mismo modo, el modelo de las oportunidades implica la paridad de la presencia de las mujeres en todos los peldaños de la sociedad, sin que por ello se vea transformada la escala de las actividades profesionales y de los ingresos. Esta figura de la justicia social obliga también a tener en cuenta eso que se llama la “diversidad” étnica y cultural, con el fin de que se encuentre representada en todos los niveles de la sociedad.
Estas dos concepciones de la justicia social son excelentes: tenemos todas las razones para querer vivir en una sociedad que sea a la vez relativamente igualitaria y relativamente meritocrática. Escandalizan la brecha entre los ingresos de los más pobres y los de quienes ganan por año muchas decenas de SMIC [Salario Mínimo Interprofesional de Crecimiento], así como las discriminaciones que estancan a las minorías, a las mujeres y a diversos grupos segregados que no pueden esperar cambiar de posición social porque ya están de algún modo asignados a un lugar. A primera vista, no hay mucho que elegir entre el modelo de las posiciones y el de las oportunidades, porque, como sabemos bien, siguiendo a Rawls y a todos los que lo han precedido, una sociedad democrática verdaderamente justa debe combinar la igualdad fundamental de todos sus miembros y las “justas inequidades” nacidas de una competencia meritocrática y equitativa. Esta alquimia subyace en el corazón de una filosofía democrática y liberal que le ofrece a cada uno el derecho de vivir su vida como prefiera en el marco de una ley y de un contrato comunes.
Sin embargo, el hecho de que pretendamos a la vez la igualdad de posiciones y la igualdad de oportunidades no nos dispensa de elegir un orden de prioridades. En materia de políticas sociales y de programas, dar preferencia a una u otra no es indistinto. […] Puedo o bien abolir una posición social injusta, o bien permitir a los individuos que escapen de ella pero sin someterla a juicio; y aun si en el largo plazo quiero conseguir las dos cosas, antes tengo que elegir qué es lo que haré primero. En una sociedad rica pero obligada a fijar prioridades, el argumento según el cual todo debería hacerse de acuerdo con los ideales no resiste a los imperativos de la acción política. Si no queremos contentarnos con palabras, estamos obligados a elegir la vía que parece más justa y más eficaz.

La elección se impone con más fuerza porque estos dos modelos de justicia social no son meros diagramas teóricos. En los hechos, son enarbolados por movimientos sociales diferentes, que a su vez privilegian a grupos y a intereses diferentes entre sí. No movilizan a los mismos actores ni ponen en juego los mismos intereses. No obro de la misma manera si lucho para mejorar mi posición que si lo hago para incrementar mis oportunidades de salir de ella. En el primer caso, el actor está definido por su trabajo, su función, su utilidad, incluso por su explotación. En el segundo caso, está definido por su identidad, por su naturaleza y por las discriminaciones eventuales que sufra en tanto mujer, desempleado, hijo de inmigrantes, etc. Desde luego, esas dos maneras de definirse y de movilizarse en el espacio público son legítimas; sin embargo, no pueden ser confundidas y, allí también, tornamos a elegir la actitud que debe ser prioritaria. Una sociedad no se percibe y no actúa de la misma manera según se incline por la igualdad de posiciones o por la igualdad de oportunidades. En particular, los actores a cargo de la reforma social –los partidos de izquierda, en especial– se ven enfrentados a una elección que no pueden eludir eternamente. 

DE LA CONCLUSIÓN

La igualdad de posiciones podría constituir uno de los elementos de reconstrucción ideológica de la izquierda, a condición de que esta tenga un poco de coraje: el coraje de provocar el descontento de una parte de su electorado (que por otra parte está huyendo de ella a toda velocidad) y de ser algo más que el partido de las clases calificadas y económicamente desahogadas.