martes, 26 de agosto de 2014

Jean Giono y el canto del mundo



Leí hace unos años El hombre que plantaba árboles, publicado por la editorial barcelonesa Duomo.
Me gustó mucho la historia de ese personaje solitario, Elzéard Bouffier, que mientras Europa se desangraba en la Primera Guerra Mundial, él se dedicaba a plantar árboles en la Provenza alpina. Robles, hayas, abedules, iban creciendo y al hacerlo transformaban un paisaje desnudo, monótono y reseco, en una tierra verde y  fértil.
Me gustó tanto que se ha convertido en uno de los libros que acostumbro regalar en ocasiones o a personas especiales.

Una historia sencilla, que en su momento me hizo recordar El principito de Saint-Exupéry, en absoluto moralista, aunque sí profundamente moral. Por cierto, dos autores cuya relación con la guerra, opuesta, les convirtió en un momento de su vida en "resistente", al audaz aviador Exupéry, y en "colaborador", al pacifista Giono.




Existe una versión audiovisual, accesible aquí. También puede encontrarse el texto en la web, es muy muy breve; pero se trata de un librito que no sólo hay que leer, también hay que sentir tocándolo.
Recientemente he visto en Cámara que hay también una nueva versión, con bellas ilustraciones en relieve (pop-up)..


Ahora he leído su libro de relatos La soledad de la compasión, editado por otra independiente: la también barcelonesa Elba.
Son historias que transcurren en el mismo espacio geográfico, en la Provenza colindante con los Alpes; historias cotidianas de unos personajes que habitan en aldeas rurales, inmersos en una naturaleza a veces dura.
"Hace muchísimo tiempo que deseo escribir una novela en la que se oiga cantar al mundo".  Así empieza el último de los relatos que componen el volumen. Al leerlos, justamente en un entorno rural de montaña, sentado entre el sol y la sombra, yo diría que Giono lo ha conseguido.


La soledad de la compasión

jueves, 21 de agosto de 2014

El derecho a una casa



En esta su única y hasta el año pasado inédita novela, Woody Guthrie escribe como canta.
Escribe sobre mujeres y hombres empobrecidos, que se sostienen mutuamente en el amor y en la lucha frente a un mundo endurecido por la propiedad privada como el sol endurece sus magras tierras de cultivo.
Escrita en 1947, la reivindicación de un lugar donde vivir a salvo de los caprichos de la naturaleza, sí, pero sobre todo de las arbitrariedades del capitalismo, resuena hoy con la misma intensidad que entonces:

      - [...] me parece que podríamos juntarnos todos y conseguir que se hagan unas leyes que den a la gente, a todo el mundo, tierra suficiente para poderse construir una casa en ella.
      - Y todo el mundo se apresuraría a venderla para conseguir dinero para jugar o para emborracharse, o para follar... -dijo Tike-. Jugar, beber, follar.
      - La ley debería dejar claro -dijo Ella May- que si se te ocurría venderla la tierra volvería a ser propiedad del gobierno, y no de algún viejo avaro acaparador de dinero.
      - Si el gobierno concediera parcelas de terreno hoy mismo, los bancos volverían a hacerse con ellas en un par de meses -dijo Tike, riendo.
      - Y si sucediese eso -dijo Ella May ladeando la cabeza- el gobierno debería quitárselas a los bancos y dárselas de nuevo a la gente. ¿Para que le pagamos, si no? Para que vayan de pesca.
      - Para que follen -dijo Tike. Y volvió a echarse a reír.

La casa de tierra, de adobe, soñada por Tike, frente a la casa de madera y cartón en la que viven él y Ella May, representa esa conquista.



This land is your land, esta tierra es vuestra, cantaba Guthrie en 1940, acompañado de su guitarra con el lema "Esta máquina mata fascistas".



This land is your land This land is my land
From California to the New York island; 
From the red wood forest to the Gulf Stream waters 
This land was made for you and Me.

As I was walking that ribbon of highway, 
I saw above me that endless skyway: 
I saw below me that golden valley: 
This land was made for you and me.

I've roamed and rambled and I followed my footsteps 
To the sparkling sands of her diamond deserts; 
And all around me a voice was sounding: 
This land was made for you and me.

As I went walking I saw a sign there 
And on the sign it said 'Private Property.' 
But on the other side it didn't say nothing, 
That side was made for you and me.


When the sun came shining, and I was strolling, 
And the wheat fields waving and the dust clouds rolling, 
As the fog was lifting a voice was chanting: 
This land was made for you and me.

Falta mucho para que el derecho a un trozo de tierra, hoy el derecho a una vivienda, se haga realidad.
Habrá que seguir cantándolo, gritándolo.



lunes, 18 de agosto de 2014

En un metro de bosque... o un poco más



Ha sido una de las mejores lecturas, no sólo de este verano sino de hace mucho tiempo.
En un metro de bosque es la crónica de un año de observación informada y paciente de un espacio de un metro de diámetro situado en el corazón de un bosque primario en las colinas de Tennessee, convencido de que es posible "la búsqueda de lo universal en lo infinitesimalmente pequeño".
Desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre, en primavera, en verano, en otoño y en invierno, de día y de noche, Haslkell se ha sentado en el mismo lugar aplicando unas sencillas reglas: "guardar silencio, molestar lo mínimo; no matar, no mover de sitio los animales y no cavar en el mandala ni arrastrarse por él".
El resultado es un libro inclasificable: cuaderno de campo científico, ensayo filosófico, prospección espiritual... En sus páginas conviven cómodamente Darwin y Thoreau, Blake y Buda.


Yo, que carezco de los conocimientos de Haskell, pero también de su capacidad de observación, debo suplir mi ignorancia con un mayor radio de acción. Debo moverme más para poder ver sólo una parte de lo que él es capaz de observar sin moverse de su mandala..
Y así, a base de desgastar suela y músculo, puedo ver ciervos...





Corzos...



Jabalíes...


O rebecos...


En todo caso, ya sea a una escala o a otra, a partir de un espacio más o menos limitado, comparto plenamente una de las principales conclusiones de Haskell:

"Solo mediante el examen de la estructura que nos sostiene y que nos sustenta podemos ver cuál es nuestro sitio y, por lo tanto, nuestras responsabilidades. Vivir de cerca el bosque nos da la humildad necesaria para situar nuestra vida y deseos en ese contexto más amplio que inspira todas las grandes tradiciones morales".

sábado, 26 de julio de 2014

Cuerpos

CUERPOS INÁNIMES

Dicen que en el PSOE están pasando cosas, cosas que tienen que ver el cambio, la renovación, el impulso y el futuro. Pero yo sólo veo más de lo mismo. Es por eso por lo que no he escrito nada al respecto, aunque he estado esperando la ocasión de hacerlo. Porque lo que veo es más de eso mismo que ha reducido al PSOE a la condición de cuerpo político inánime.
He escuchado a muchas y a muchos decir "hemos hecho cosas mal", pero a nadie aclarar a qué cosas se refieren. Y así no hay forma de renovar nada.

CUERPOS (Y ESPÍRITUS) DESTROZADOS

Lo denuncia sin tapujos Yehuda Saúl, exsoldado y fundador de la ONG israelí Breaking the Silence: "Mis amigos y yo aprendimos como soldados a ver a cada palestino como a un enemigo, y por tanto un objetivo legítimo"
Lo que está ocurriendo en Gaza es terrible. Sólo tiene una denominación: terrorismo de estado, o genocidio, o crimen contra la humanidad.
En 1988 el profesor de la Universidad de Tel Aviv Elie Barnabi escribía un ensayo titulado Carta de un amigo israelí al amigo palestino (Muchnik Editores, Barcelona 1989) en el que se hacía la pregunta que todas y todos nos hacemos, y para la que no encontramos respuesta: "¿Cómo pudo la sociedad judía, en principio más sensible que cualquier otra a las injusticias, por su propia experiencia histórica y a la vista de los principios en los que pretende fundar su Estado, cómo pudo llegar a esto?".
Porque lo cierto es que la "limpieza étnica de Palestina" denunciada por el historiador israelí Ilan Pappé continúa hoy, y no ha cesado desde 1948. 
Son los activistas por la paz como Saúl, los académicos como Pappé o Barnavi, los artistas como Barenboim, los que vuelven radicalmente injusto cualquier atisbo de antisemitismo cuando de denunciar las matanzas en Gaza se trata. Pero nadie puede escudarse en el rechazo del antisemitismo para no alzar su voz contra esas injustificables matanzas.

CUERPOS EXTRAÑOS



Acabo de terminar Los cuerpos extraños. Bevilacqua me recuerda cada vez más al Alatriste de Pérez Reverte. En el siglo XVII el soldado de fortuna, en el siglo XXI el brigada de la Guardia Civil, la sociedad española de entonces y de ahora no parece haber cambiado en lo fundamental.
Este párrafo, ya al final del libro, me ha llevado a pensar en ese otro político que en 34 años no ha encontrado el momento oportuno para regularizar sus cuentas.

"De todos modos, las cosas no pintaban bien para él. Desmintiendo esa imagen de heterodoxo benefactor del común que había intentado proyectar durante su detención, la investigación de su patrimonio detectó cuentas en las islas del Canal y en Suiza, en las que guardaba la sustanciosa retribución que le había correspondido por favorecer con discreción y eficacia los negocios de la red criminal. Él venía a ser su carta de más peso, la que reservaban para engrasar y favorecer operaciones estratégicas como el casino que había frustrado la rocosa fidelidad a sus ideas de aquella alcaldesa. A alguno le sorprendería el contraste entre los persuasivos discursos de Grau en torno a la regeneración de la política y aquel gesto obsceno de llenarse el bolsillo. No a quien, como yo, llevaba ya unos cuantos años viendo a los seres humanos mentir con desparpajo y rotundidad sobre casi todo".


CUERPOS CANSADOS

No digo ni que sí ni que no.
En principio, y aunque aún me quedan dos o tres días de curro la semana que viene, esta es la despedida hasta dentro de unos cuantos días, unas cuantas ascensiones, unas cuantas cervezas y unas muchas lecturas.
Pero vete a saber...

domingo, 13 de julio de 2014

El cuarteto de Öland


Hoy he terminado el último libro del denominado "cuarteto de Öland", firmado por el sueco Johan Theorin, acompañando al viejo marinero jubilado Gerlof Davidson mientras intenta de nuevo que un pasado de sufrimiento y odio no invada el presente de su querida isla.
Dejo aquí algunas reseñas y comentarios:
No sólo literatura negra de la buena: literatura de la buena, sin más adjetivos.
Recomiendo leer en orden las cuatro obras que componen la tetralogía: La hora de las sombras, La tormenta de nieve, La marca de sangre y El último verano en la isla.






lunes, 7 de julio de 2014

El yihadista, la RGI y la noticia que no fue tal, sino otra cosa

El diario EL CORREO consideró que se trataba de una noticia de portada. Al leerla, a mí me pareció una noticia lamentable, así que escribí el artículo que reproduzco más abajo y lo remití al responsable de opinión del diario. Hoy, una semana después de enviarlo, me han confirmado que no van a publicarlo. No diré que me esperaba otra cosa: al fin y al cabo, EL CORREO ha continuado tirando de la noticia durante varios días, sin modificar ninguna de las referencias a la misma que, en mi opinión, eran susceptibles de generar confusión en las y los lectores.
En todo caso, como se trata de una cuestión discutible, la noticia, tal como fue publicada por el diario, puede leerse aquí.
Y este es el texto que envié al periódico. Aprovecho las ventajas del entorno digital para incorporar al texto algunos enlaces.

El yihadista, la RGI y la noticia que no fue tal, sino otra cosa

El periodista Alex Grijelmo recomienda diferenciar entre el significado de las palabras que decimos y el sentido que estas palabras adquieren al ser entendidas por un receptor. Según uno de los ejemplos que él mismo propone, si decimos “le dio una patada al balón y se rompió el cristal”, lo más probable es que quien escuche esta afirmación deduzca que el cristal se rompió como consecuencia de la patada, aunque esa relación no aparezca formulada en el enunciado. El cristal pudo haberse roto por cualquier otra causa justamente en el momento en el que se pegó la patada al balón, pero no como consecuencia de ella. Se trataría de una casualidad, no de una causalidad. En este caso, el significado de la frase sería verdadero, pero el problema estriba en que llevaría a quien la escucha a deducir un sentido falso.
Viene esto a cuento de una noticia de portada de este diario el pasado sábado 28 de junio. Recordemos el titular: “El yihadista vizcaíno de Al-Qaida muerto en Siria cobró la RGI hasta después de fallecido”. El titular, ciertamente impactante, se refería a la historia del joven marroquí Redouan Bensbih, empadronado en Barakaldo, que murió entre el 21 y el 23 de marzo pasados combatiendo en Siria con el sobrenombre de Redouan Tnjaw (Redouan “el de Tánger”). Recordemos también el subtítulo de esa noticia: “Recibió la ayuda social durante cinco años, incluso cuando había salido de Euskadi al sacar los 836 euros un amigo”. La función de los subtítulos es aportar información complementaria a la del titular principal, necesariamente escueto. ¿Cumple este subtítulo esa función? Más bien no.
La lectura de estos dos módulos de información, “cobrar la RGI hasta después de fallecido” y “recibir la ayuda social durante cinco años”, produce la impresión de que el periodo de cobro irregular se ha prolongado durante cinco años cuando, en realidad, este periodo es de sólo tres meses, si consideramos el momento de su fallecimiento, o en su caso de unos diez meses, si consideramos que, según se explica en el cuerpo de la noticia, “empezó a realizar entradas y salidas del país en septiembre de 2013”. Así pues, no hay nada falso en el significado de ese titular y ese subtítulo, pero el sentido que los mismos adquieren choca con el principio de veracidad. La pregunta es: ¿por qué se toma la decisión de construir de esta manera la información relativa a este caso?
La pragmática es una rama de la lingüística que estudia el discurso (el acto de hablar o de escribir) como un acto humano dirigido a la producción de ciertos efectos. Porque lo cierto es que nuestros discursos tienen consecuencias prácticas. “Los hombres y las mujeres -dice el escritor John Berger- no son como este perro porque tienen palabras. Con sus palabras lo cambian todo y no cambian nada. Sean cuales sean las circunstan¬cias, las palabras ponen y quitan. Ya sean las palabras habladas o las pensadas”. Mediante el lenguaje -que no es sino construcción humana, artificio- creamos y mantenemos la realidad. Hasta que las cosas no son nombradas, podemos decir que no existen. Cuando en el Génesis (2, 19-20) Dios lleva ante el hombre recién creado a todos los animales "para ver cómo los llamaba, y para que cada ser viviente tuviese el nombre que el hombre le diera", estamos asistiendo a un auténtico proceso de construcción de la realidad. De ahí la importancia que adquiere el manejo del lenguaje. De ahí el cuidado con el que debemos manejarlo. Las palabras no se las lleva el viento. Las palabras, muchas veces, se quedan y se suman y se acumulan hasta conformar una pasta, primero, y un cemento, después, sobre el que quedan grabadas a cincel determinadas interpretaciones de la realidad social. En el caso de la RGI, estas impresiones se expresan a través de las falacias del “descontrol”, del “fraude”, del “parasitismo” o de la “preferencia de las personas inmigrantes”.
Nunca faltarán quienes se apresuren a abrazar estas falacias. También ha ocurrido en el caso de la noticia a la que venimos refiriéndonos. Que lo hagan los anónimos y procaces comentaristas de Forocoches tiene una importancia relativa, aunque no carezca de ella. Que lo hagan responsables políticos es ya más grave. No se puede decir, como ha hecho el representante de UPyD en el Parlamento vasco, que “los controles han fallado estrepitosamente” y al mismo tiempo dar por bueno que su jefa de filas se limite a responder “yo no sabía” cuando se descubre que tiene un fondo de pensiones gestionado por una SICAV, incumpliendo no la ley, pero sí el programa electoral de su partido. Ni se puede entender que una parlamentaria vasca del PP le parezca “sonrojante” que Lanbide desconozca el paradero de una persona que de manera clandestina abandona el país y fallece en un conflicto “harapiento” (como califica Ignatieff a estas guerras de desintegración, caóticas), pero no le parece sonrojante que su partido “ignore” durante años las prácticas corruptas de su tesorero, a pesar de realizarlas desde la planta noble de Génova.
El impacto del sistema de garantía de ingresos aplicado en la CAPV ha sido muy positivo, especialmente en lo que se refiere a la reducción de las tasas de pobreza, y más aún de las tasas de ausencia de bienestar. También ha contribuido al mantenimiento del empleo, tanto por la vía del consumo sostenido gracias a la percepción de los subsidios como por la de los estímulos de empleo relacionados con la renta básica. La RGI ha contribuido muy significativamente a reducir en Euskadi el impacto del desempleo y de la temporalidad, repercutiendo también de manera positiva en el PIB. Esto es algo que nadie cuestiona, es cierto; pero no es menos cierto que es algo que tampoco se valora adecuadamente.
Por supuesto que hay que reforzar los controles para minimizar el fraude en el cobro de las ayudas sociales: no porque este sea elevado, que no lo es, sino porque así se contribuye a la legitimación de esas ayudas. Pero lo que hay que reforzar en mayor medida es el compromiso de solidaridad que esta sociedad asumió en 1989, compromiso que el por entonces consejero de Trabajo y Seguridad Social del Gobierno Vasco, José Ignacio Arrieta, resumió así: “En Euskadi hemos asumido la marginación no como un problema del que la padece, sino de la sociedad, y como tal, su solución no puede ser patrimonio de nadie, sino responsabilidad de todos”.

domingo, 6 de julio de 2014

La ira de los ángeles

Portada de La ira de los ángeles

Ha vuelto el atormentado detective Charlie Parker para deleite de quienes, como es mi caso, hemos quedado atrapados por sus tramas gótico-policíacas. Porque lo cierto es que con John Connolly y con su personaje, Charlie "Bird" Parker, no hay términos medios: o te engancha y ya no te suelta o simplemente no consigues avanzar en su lectura.
Yo he disfrutado un montón con su última historia, La ira de los ángeles. Un ejemplo del mejor Connolly, con una trama compleja, unos personajes profundos y ocasionales guiños a la realidad actual, como este de la página 141:

- Davis Tate -dijo.
- De ése sí sé algo -declaré.
- Un preconizador de la intolerancia y la calumnia -afirmó Epstein-. Fomenta el odio, pero como la mayoría de los de su calaña carece de coherencia interna y temple. Es un antiislámico furibundo, pero también desconfía de los judíos. Odia al presidente de Estados Unidos por ser negro, pero no tiene valor para presentarse como racista, así que codifica su racismo. Se considera cristiano, pero Cristo lo repudiaría. Habría que procesarlos a él y a los de su especie por incitación al odio, pero los poderes fácticos se exaltan más porque una mujer enseña un pezón en la Superbowl. El miedo y el odio son una buena moneda de cambio, señor Parker. Sirven para comprar votos en las elecciones.

Para quienes no lo hayan leído nunca, mejor empezar por la primera novela de la serie, Todo lo que muere, publicada en castellano hace ya 10 años. Diez años con Charlie Parker: hay relaciones que duran mucho menos.
A esperar a la próxima.